Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

2 may. 2014

Adiós con el dedo corazón



Me he asomado a la ventana
y te he visto pasar.
Con otro cuerpo
otros andares
y quizá otro nombre,
pero te he visto pasar.

He visto tus pantalones ajustados
y la camiseta negra que me dejabas después de follar.

He visto tu cartera con poco dinero
y la llave del portal donde nunca me bajaste las bragas.

He visto reflejada en tus ojos
la luz de la lámpara de noche
que dejaba encendida para leer relatos de sexo y cerveza
mientras tu fumabas por mí y por toda la comunidad de vecinos;
yo me ponía cachonda
y tú mezclabas mi sabor con el del porro de marihuana.

También he visto el chupetón de la séptima cita,
ése que nos hicimos jugando a
finjo-que-no-me-importas-nada-pero-como-te-vayas-con-otra-me-muero
(me matas).

He visto tu cara de malas pulgas
al leer los poemas que les he escrito a otros perros.

He visto los “te quiero”
-“estoy a punto de estrellarme” en Canarias-.

He visto la mirada felina con la que me empujaste
contra el cabezal de la cama,
he visto el “¿estás bien?”
y mi carcajada.

He visto las pisadas
de cuando caminábamos descalzos por el infierno.

Me he visto de espaldas al final de la calle,
por delante de ti,
llevándote muchísima ventaja
en esto de ser humanos.

Te he visto alejarte
de la mano de una puta más barata que yo;
y ha sido maravilloso.

3 comentarios:

Patty dijo...

Directa :D muy directa como siempre Nerea jajajaj muy bueno si que si :* besosssssss

Forgotten words dijo...

Jamás podré cansarme de esa manera tan tuya de escribir, esa en la que el rockmanticismo cobra sentido ;)

Rafael dijo...

Y al final he visto ese "adiós, con el dedo corazón" que me enviabas sin más en la distancia.
Un abrazo.