Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

7 may. 2014

Mi bombona de oxígeno



Si le miráis fijamente,
a sus ojos, a su cuerpo, a su dióxido de carbono,
caeréis en la certeza de que la vida nace de él.

Le da existencia al mundo.
Es la batería siempre recargada de la Tierra.
Las pilas alcalinas del planeta, pero sin contaminar.

El aire puro sale con olor a tabaco de liar
desde los bolsillos de sus vaqueros.
Respirar su aliento es convertir los pulmones en cajitas de música, joyeros o recetarios de la abuela.

Es un gigante de la madrugada.

Es la sensación de alivio
que queda después de quitarse la pestaña
que molesta dentro del ojo.

Es el cuerpo relajado después del mejor polvo del mundo;
que no habréis echado
a no ser que hayáis follado con él,
y en ese caso no me lo digáis, que duermo con granadas
de anilla débil bajo la almohada.

Besarle es más reparador que una siesta de doce horas.

Ni siquiera la luna le gana batallas.
A ella la sujeto con el índice y el pulgar
guiñando un ojo;
él es más inmenso, llega más allá de la vista.
Los corazones no caben en una mano,
por mucho que se empeñen los poetas
y los guionistas de telenovelas.

Podría parar un avión en pleno vuelo si quisiera.
Tiembla, SuperMan,
este superhéroe sabe lucir mejor los calzoncillos.

Una vez le miré fijamente
durante muchísimos minutos que se hicieron horas
que se deshicieron en caos brillante y en eternidad.
Y acabó convirtiéndose en mi bombona de oxígeno.

2 comentarios:

Patty dijo...

La verdad es que temblamos todos jajajajaj lindooooooooooo :D besitos preciosa :*

Rafael dijo...

Es como alcanzar el éxtasis total, por lo que dices.
Un abrazo en la tarde.