Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

lunes, 14 de abril de 2014

El errante



Fiera habitual de casino y puticlub.
Invierte en orgasmos
y mete billetes de 50 en
tangas de colores.

Se alimenta con birras calientes,
películas porno
y comida a domicilio.

En su corazón hace el frío
de tres mil Antártidas.
Mantiene helados los cócteles
si se los acerca al pecho.

Desayuna todas las mañanas
en el restaurante del hotel donde anoche asesinaron
a la novia adolescente del alcalde.

Enseña a esnifar cocaína
a sus amantes
en los baños de restaurantes de
a cien euros la botella de vino.

Si te quedas conmigo
te compro el vestido más caro
del barrio de Salamanca, morena.
Un te quiero a cambio de zapatos negros de tacón.

Arranca los carteles
de los cantantes de moda.

No se quita el sombrero
ni cuando se masturba.
Pone las botas de piel sobre la mesa,
manchadas de ceniza y espuma de afeitar.

No se tiene,
y ha dejado de echarse de menos.

Huele a colonia cara,
pero apesta a humanidad barata.
Y a cigarrillos importados.

Tiene tan mala suerte
que todavía no se lo han cargado
con un tiro en los huevos
y otro en la garganta.

domingo, 13 de abril de 2014

Medidas



Te quiero de aquí hasta aquí.
Y señalo cada borde de la cama.
Ésa es la distancia más larga,
la que más importa
y la que más nos gusta recorrer.
Por la mañana.
Por la noche.
Con los ojos cerrados
y las manos abiertas.
También te quiero desde la mesa de la cocina
hasta la cortina de la ducha.
Desde la puerta del primer baño
hasta el decimosegundo barrote del balcón.
Desde la esquina de la estantería de madera
hasta la chincheta que sujeta una fotografía
del viaje a Cádiz.
Desde la gota que cae
por tus botellines de cerveza
hasta la de tinta que resbala en mis folios.
Desde el candado de nuestras maletas
hasta la llave del buzón.
Desde el auricular de la oreja derecha
hasta el de la izquierda.
Desde la pelusa enganchada a la pata de la cama
hasta la marca de la taza de café en la encimera.
Desde mis legañas
hasta tus bostezos.
Desde tu guitarra
hasta mis discos.
Desde los imanes de la nevera
hasta los mensajes en el espejo empañado.
Desde la manzana verde
hasta las galletas de chocolate.
Desde la primera página del atlas mundial
hasta la última.
Desde las camisetas de tirantes
hasta los jerséis de lana.
Desde las películas de intriga
hasta los documentales sobre la reproducción de los moluscos.
Desde tus zapatillas
hasta tu pelo recién cortado.
Desde hace mucho
hasta no parar nunca.