Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

8 sept. 2016

La Barba de Peter Pan





¡Nuevo libro!

Disponible a partir del 14 de septiembre.
Aquí tenéis la portada. Es todo un placer formar parte de la familia de Frida Ediciones.
¡Os abrazo como la lagartija a la roca caliente!

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Cuidaré tu voz como los niños cuidan las semillas que sus profesores les dan para que crezcan
en un recipiente de yogur.

Adoraré tu risa como si fuera la melodía que inicia el carnaval,
como si fuera el pistoletazo de salida de una carrera solidaria.

Acariciaré tus manos, únicas mantas que necesito en mis próximos inviernos.
Protegeré tus huesos como cimientos que son del edificio que habito.
Caminaré tu piel con el mismo cuidado con el que el lince camina la montaña.
Apostaré siempre por ti, caballo ganador.
Y nunca dejaré que mis sombras te den miedo.

Créeme, ahora sí, los buenos ganan.

19 may. 2015

Zorro desentrenado




De los errores se aprende.
De los errores aprenden los listos,
pero tú...
Tú piensas que hay errores que no son errores
y de los que crees que nadie se da cuenta.
Y recaes.
Una y otra vez,
como un cerdo revolcándose en su propia metedura de pata que jamás admitirá.
Recaes hasta la estupidez y la soledad.
Y sigues intentando agrandar una bola de nieve en pleno agosto,
ridículo como alguien que corre detrás de un autobús y lo pierde.

Talas el árbol donde estoy subida
-porque hasta hace poco todavía confiaba en poder alcanzar las estrellas-
me haces caer en un pozo de realidad que me negaba a creer,
con los pantalones rotos y no por moda,
con las gafas más limpias que nunca
para verte mejor.
Para veros mejor.
Para ver,
después de tanto tiempo mirando hacia otro lado.

Vuelve el frío cada vez que te abres la camisa,
en tus ojos existe Laponia,
tu corazón es una tarrina de helado caducado mordisqueado por todas las butacas de la última sesión del cine.
Pero hay un calor nuevo,
transparente y rocoso que me cuida la garganta.
Y ahora tu astucia fracasada es el motivo de mi risa.

Te miras en el espejo con la poca vergüenza
y el escaso respeto
de quien sólo se quiere a sí mismo,
pero no te has dado cuenta de que ya te has perdido.