Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

19/8/2014

Sus ojos





Sus ojos son un pozo sin fondo
una cloaca hasta arriba de residuos con buen olor.

Al asomarte te relames,
al tirarte de cabeza te salen branquias
respiras en el Pacífico
junto a peces de colores que hacen autoestop.

Alicia se pondría las botas cayendo por sus ojos;
el conejo olvidaría el reloj
y se detendría a leer los poemas que hay escritos en la pared azul.

Ves animales salvajes
esquimales
palacios árabes
tribus africanas cocinando.

Ves todos los continentes
Pangea de iris y pestañas.
Rotación y translación cuando me busca con la mirada en la plaza.

Hay puertas sin letrero
que llevan a islas habitadas por especies desconocidas
que brillan en la oscuridad.

Se balancea una mecedora de madera
suena una canción de Bruce Springsteen,
nieva pero hace calor
hay tartas humeando en las ventanas.

Huele a café
a incienso
al perfume de jazmín que deja una chica al pasar.
Huele a bragas y a sexo
a movimiento de caderas
a ganas.

Sus ojos son tienda de campaña
casa rural
hotel cercano a una pista de esquí.

Hay un campanario
un cementerio
un camino de piedras que beben para olvidar que nadie tropieza con ellas.

Hay máquinas de coser
dedales
paños de cocina
tijeras para cortar el flequillo.

Hay hielos
refrescos
zumos de melocotón
y un baúl sin recuerdos lleno de botellas de vodka.

Si dejas tu corazón en sus ojos
a remojo
una noche entera
se regenera,
se le cierran los picotazos
y le crecen zapatos nuevos.

Sus ojos son hospital
primeros y únicos auxilios
puntos de sutura
beso sanador de abuela.

Sus ojos,
yo qué sé,
son el coño por el que sale Cupido.

Son mi ventana de madera
mi portal al mundo
el cristal donde quiero apoyar mi nariz
el blanco de mi aliento.

6/8/2014

Obsolescencia programada





He perdido la cuenta en números romanos
de todas las veces que me han depositado en una cesta de mimbre
y abandonado en un río cuya corriente lleva a una gran catarata.

Más de una vez me han cogido el corazón
como si fuera un libro de la biblioteca del instituto
olvidando el plazo de devolución,
lo han dejado en una estantería junto a otros corazones superventas pasados de moda
en una habitación donde sólo hay condones y llamadas perdidas.

Apagar el cigarrillo tras la tercera calada
es lo que se lleva ahora.
Nos sobra el dinero y los latidos.
Coleccionamos te quieros con obsolescencia programada,
reliquias de material perecedero que ningún arqueólogo podrá desenterrar.

El aviso de derribo fue tapado por un anuncio de prostitutas asiáticas;
la bola de demolición me pilló por sorpresa
sin ser mi cumpleaños
ni mi santo
ni Noche de Reyes
sin lazo rojo ni papel de envolver
me pilló por sorpresa
y qué poco me gustan las sorpresas.

Me mantengo con vida porque alguien tendrá que contarle
a tus hijos 
lo gilipollas que te volvías cuando dos tetas te pedían la hora.
Juro hacerle la autopsia a tu cuerpo acobardado
y meter en tarritos de vidrio transparente cada pedazo de mujer que halle dentro.

Son muchos los contagiados
con la misma fiebre,
no hay vacunas suficientes para tanta lengua traidora.
Habrá que extirpar
sin anestesia ni botella de vodka,
a pelo: como los polvos de un matrimonio que todavía no ha destapado las mentiras.

Has tardado tanto en llegar con el zapato de cristal
que Cenicienta se ha dado cuenta
de que no pasa nada por caminar descalza.

Ahora soy yo la que ríe
y tú el que hace el ridículo
porque la lluvia bajo la que bailas
soy yo escupiendo.