Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

14 may. 2014

Perder el miedo



Te espero donde siempre hace calor,
para perderle el miedo al hombre del saco juntos.
Para enseñarle el culo a la falta de decisión y seguridad.
Para borrarnos el sello que nos puso la cobardía
al salir de su garito: no volveremos a entrar.

Cruzaremos las vías corriendo.
El tren pasará rozándonos los corazones
con una caricia que asusta
pero que no sabe a muerte.

Haremos manitas en el cine,
subiendo por las rodillas
hasta el patio de recreo cerrado con bragueta;
sin hacer caso a la película pero sabiendo que está ahí
como están la luna y las estrellas por la noche.
En los cines es siempre madrugada.

Lucharemos contra Goliat
y a David se le quedará cara de tonto
al ver con qué facilidad
hemos machacado a su gigante.

Giraremos sobre nosotros mismos
engullendo pastillas antimareo
que saben a movimiento de caderas
y a gemidos dignos de la Filarmónica de Viena.

Drácula me clavará los colmillos,
pero es que mis venas están en tu cuerpo
y mi sangre la tienes correteando por ti.

Brindaremos por los fracasos
que se convierten en victorias,
por las duras batallas que terminan en
conquistas de territorio torácico.

Eres la pierna que me falta para seguir bailando.
No me dejes en el suelo con la música sonando a lo lejos.

No puedo dejar de mirarte la mirada.
No puedo dejar de latirte en serio.

3 comentarios:

Rafael dijo...

Entonces, estoy seguro de que siempre seguirá esperando tu protagonista.
Un abrazo.

Patty dijo...

Tremendo estilo e imaginación....lindo!!!! besos :*

Sandra Boyero dijo...

Pero que bonito es a veces decirlo así, en serio.