Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

19 may. 2014

Buenos modales



¡No seáis educados, maldita sea!

Comeos los unos a los otros con las manos.
Manchaos de cuerpo humano hasta las narices.
Bebed a morro de las pieles que os dé la gana.

Mirad fijamente a los pasajeros del autobús,
no apartéis la mirada;
haced pompas con el chicle
y estalladlas sin cerrar los ojos.

No limpiéis el suelo cuando os sangre el corazón;
dejad que se pringue todo de sentimientos
para que alguien pueda resbalarse a lo grande.

Escribid con saliva
y faltas de ortografía:
al amor le importa una mierda las tildes y los hiatos;
lo que interesa son los besos en mayúsculas
ocupando todas las estanterías de la boca.

Dejad de susurrar,
empezad a gritar cuando todos duerman
las ganas que tenéis de follar,
o de ir a un concierto de Loquillo.

Pegad portazos y decid ‘yo no he sido’.
Levantad faldas y confesad ‘ahora sí’.

Hacedle una paja a la vida;
ella no es la mala,
sois vosotros los que no tenéis ni puta idea
de masturbarla bien.

Salid a la calle cuando llueva.
(Chicas, el pelo no os hace estar buenas,
es la actitud lo que pone cachondo).
No os sequéis los pies,
mojad los portales
los bares
y las farmacias de guardia.

Tended bragas y calzoncillos en hora punta.

Coged el corazón que más os guste
y colgadlo en la cocina.
Los clavos no sirven de nada,
son las canciones las que tienen más fuerza.
Una canción saca a otra canción.

Enamoraos, coño.
Y declaraos en el momento menos oportuno.

Decid ‘te quiero’ con la boca llena.
No pidáis permiso para dar un beso,
no pidáis perdón después de robar uno.

5 comentarios:

Rafael dijo...

Ciertamente, a veces, valía ser un poquito más incorrectos.
Un abrazo.

Patty dijo...

Ya yaaa te entendí jajajajaj :P

melenaanarquica dijo...

Cojonuda forma de explicar lo bonito que es ser inapropiados en la vida y olvidarnos de vez en cuando de las buenas formas. Me ha encantado.

fantasma dijo...

las buenas formas no suelen llevarte a lo que quieres en la vida, siempre hay que ser un poco perro.

Luis Salares dijo...

Me encanta la fuerza de este poema, por quebrar las formas y los límites que nos retienen y envenenan.