Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

8 sept 2016

La Barba de Peter Pan





¡Nuevo libro!

Disponible a partir del 14 de septiembre.
Aquí tenéis la portada. Es todo un placer formar parte de la familia de Frida Ediciones.
¡Os abrazo como la lagartija a la roca caliente!

*
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Cuidaré tu voz como los niños cuidan las semillas que sus profesores les dan para que crezcan
en un recipiente de yogur.

Adoraré tu risa como si fuera la melodía que inicia el carnaval,
como si fuera el pistoletazo de salida de una carrera solidaria.

Acariciaré tus manos, únicas mantas que necesito en mis próximos inviernos.
Protegeré tus huesos como cimientos que son del edificio que habito.
Caminaré tu piel con el mismo cuidado con el que el lince camina la montaña.
Apostaré siempre por ti, caballo ganador.
Y nunca dejaré que mis sombras te den miedo.

Créeme, ahora sí, los buenos ganan.

19 may 2015

Zorro desentrenado




De los errores se aprende.
De los errores aprenden los listos,
pero tú...
Tú piensas que hay errores que no son errores
y de los que crees que nadie se da cuenta.
Y recaes.
Una y otra vez,
como un cerdo revolcándose en su propia metedura de pata que jamás admitirá.
Recaes hasta la estupidez y la soledad.
Y sigues intentando agrandar una bola de nieve en pleno agosto,
ridículo como alguien que corre detrás de un autobús y lo pierde.

Talas el árbol donde estoy subida
-porque hasta hace poco todavía confiaba en poder alcanzar las estrellas-
me haces caer en un pozo de realidad que me negaba a creer,
con los pantalones rotos y no por moda,
con las gafas más limpias que nunca
para verte mejor.
Para veros mejor.
Para ver,
después de tanto tiempo mirando hacia otro lado.

Vuelve el frío cada vez que te abres la camisa,
en tus ojos existe Laponia,
tu corazón es una tarrina de helado caducado mordisqueado por todas las butacas de la última sesión del cine.
Pero hay un calor nuevo,
transparente y rocoso que me cuida la garganta.
Y ahora tu astucia fracasada es el motivo de mi risa.

Te miras en el espejo con la poca vergüenza
y el escaso respeto
de quien sólo se quiere a sí mismo,
pero no te has dado cuenta de que ya te has perdido.

27 feb 2015

Gulliver



No has querido estar a la altura;
yo vivía en la zona de los aviones
y tú a ras de suelo con ella
en su coche
escuchando sus canciones de festival.

Cada vez que me abrazabas
me llenabas del barro maloliente que compone su pelo.

Has preferido llegarme por las rodillas
a levantar un poco más la cabeza
y explorarme el corazón.
Pero quién va a querer elevarse hasta el corazón,
escalar todas estas costillas eternas y puntiagudas,
¿quién se la jugaría?
tú no.
Quién va a querer pasar del ombligo
si tiene todo lo que necesita debajo de una falda ajustada sin compromiso.

Asesino.
Borracho sin excusas.
Francotirador sin remordimientos.

Tenían razón los que me aconsejaron que me alejara,
ahora ya no hay vuelta atrás:
me he quedado atrapada en tu falsedad,
atada de pies y manos con las cuerdas de tu sonrisa hipócrita,
amordazada
con la boca llena de la saliva de ella.
Vomito.

Voy a caer desde aquí arriba
como un Gulliver capturado.
Ojalá alguien llegue a tiempo para enseñarme a volar.

2 feb 2015

Mi propia sangre




Ahora sé que no eres el hombre de mi vida
ni el hombre de mi muerte.
Ahora sé que el vestido que me regalaste
estaba hecho de flores muertas.
Ahora ha llegado el momento de cargar el rifle
incendiar tu cabaña de madera
y derretir la nieve del camino que nos une para que te ahogues.
He encontrado oxígeno fuera de tu burbuja
el color ha vuelto a mis mejillas
y se ha borrado mi nombre de la esquela del periódico.
He conseguido respirar lejos de tu dióxido de carbono
lejos de tu saliva contaminada
lejos de tus manos manchadas de otro pelo negro.
He tardado pero por fin mi barca está preparada
para cruzar el río desbordado
y llegar a la orilla donde las palmeras son altas
pero no tanto como para no ver lo que esconden
-mentiroso-
a la orilla donde yo no pasaré hambre
y me dará igual que te llenes la boca en el primer bar de carretera que te deslumbre 
con luces de neón y un vestido blanco asquerosamente ceñido.
Desconocerte es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Hoy por fin he vaciado mis venas de tu contaminación.
Hoy he vuelto a sentir mi propia sangre.

25 ene 2015

Reencuentro



Me esperarás en la puerta del restaurante
tomando el sol y un vaso de vino
vistiendo camisa blanca y quizá un sombrero
de pie junto a una silla de mimbre
sujetando un cigarrillo que mancharé de pintalabios después de saludarte.

Giraré la esquina del taller de guitarras
en dirección contraria al viento.
Me verás aparecer
ya sin bufanda
sin abrigo
sin bloques de hormigón bajo los zapatos
caminando por la superficie de este mar de callejones antiguos
con el flequillo alborotado
y una mochila llena de poemas colgada del hombro derecho.

Te miraré como quien mira su libro favorito de la infancia
recién sacado de una caja de cartón
recuperada del fondo del desván
junto a viejos cuadernos de notas y recetas de cocina.

Me rodearás con tu brazo
y me sentiré inmortal
sabiendo que ése será mi mejor cinturón de seguridad.

No tengo un bólido de color rosa
ni aviones con los que recogerte a la salida del trabajo
ni siquiera tengo bicicleta
pero creo que podemos llevarnos bien con el "paso a paso".

Volveremos a encontrarnos
justo a tiempo
mortales y decididos
con las manos preparadas para cualquier fuego.

18 ene 2015

Cambio climático




Ahora que en los días de lluvia hay dos huellas distintas de barro sobre el felpudo
ahora que he hecho las paces con el invierno
puedo salir en manga corta a la calle
saludar a los tenderos que cogen las nueces con guantes de lana
y volver a casa sin tos.

Puedo sentarme sobre las parabólicas de las azoteas
en pantalón corto
con las piernas colgando
y retransmitir a toda la ciudad que el cambio climático existe.
Que existe y que hoy me ha invitado a desayunar.

Puedo hacer flores con el vaho de los niños que juegan en el parque
y repoblar los balcones de la avenida que todavía creen que el invierno no tiene color.

Puedo negarle al estanquero el mechero que quiere regalarme:
el fuego duerme de 2 de la madrugada a 9:30 de la mañana
en mi cama
con las mantas en el suelo y la almohada doblada
con una camiseta de un grupo de rock’n roll del que no queda ningún componente vivo.

Puedo subir la cuesta guardándome el soplido del viento en la funda de mi cámara,
puedo liberarlo
para que despeine mi flequillo
y haga tambalear en el salón los altavoces donde suena Keith Richards:
nada se destruye cuando tú eres el terremoto.

Si llevo botas es porque todavía quedan cristales en los pasos de cebra
del accidente que hubo anoche
cuando llegaste a casa con las luces de los semáforos en una caja de cartón.
Viniste a iluminar las paredes llenas de fotografías
y acabaste nombrándome amante eterna del sol.

Ahora que bailo alrededor de una hoguera de bufandas y abrigos
no dejes que pare la música
no dejes que vuelva el frío.

1 ene 2015

A prueba de distancias



Nos hemos terminado esta botella de champán
como si fuéramos un barco y nos acabaran de inaugurar.

Quiero que el viaje sea largo
aunque las olas nos mojen la cara y los pies.
Aunque las gotas saladas se nos metan en los ojos y nos den sed.
Aunque tengamos que drogarnos contra el mareo
y los vientos hagan tambalear nuestras rodillas.

Seremos fuertes.
Seremos un mástil de madera
alto
pesado
e irrompible.

Llevaremos una fotografía por bandera
siempre refugiada en el bolsillo interno de nuestro abrigo.
A prueba de cañones
a prueba de arpones
a prueba de piratas y sicarios.
Pero sobre todo
a prueba de distancias.
Una fotografía que ondeará en cada puerto
que nos recordará que estamos en casa
que nos hará sentir el calor aunque no veamos la chimenea.

Sujetaremos el timón con fuerza
y no dejaremos que ninguna pared rocosa nos convierta en astillas.

Contaremos estrellas de mar fugaces
a las que pediremos deseos intangibles que se harán realidad.

Escribiremos canciones dentro de botellas de ron
para que las sirenas de los siete mares las canten
mientras nosotros bailamos en la proa.

Serás mi vela encendida cuando se apague el mundo
y ni la luna se atreva a salir en alta mar.

Serás mi brújula.

Serás la X de todos mis mapas.

Y ten por seguro
que mi ancla 
sólo se sujetará en ti.

21 dic 2014

Marejadas


Allí es donde podríamos ser felices
qué miedo
allí es donde nunca iremos.

Nos quedaremos
para siempre
en esta parte de la isla
acampados en la falda del volcán.

Yo callada
sentada en una silla de mimbre
contando las gotas de tu lava que llueven sobre mi espalda.

Con hipo y mucha sed.

Descalzos
pisando medusas y erizos de mar.

Con los ojos llenos de arena y rocas.

Tiritando
chasqueando los dientes con un ritmo extraño.

Contando libélulas.
Bostezando
permitiendo que las arañas nos entren por la boca
y amordacen con tela irrompible a todas nuestras mariposas.

Pintando en paredes escenas de baile
dibujándote a ti con pajarita
y a mí con zapatos blancos.

Temiendo al viento.

Hambrientos
decididos a seguir con el estómago vacío
antes que coser juntos una red de pescador.

Y cuando cada uno se vaya por su lado
intentando sobrevivir
nos arrepentiremos todas las noches
de no habernos dado cuenta antes
de que juntos ya estábamos a salvo.

30 nov 2014

Volvamos a casa




Sé que no soy la única que piensa en una persona
en vez de en un edificio
cuando alguien dice "volvamos a casa".

El día que te conocí
tuve claro que ya nunca me faltaría refugio para la lluvia.
Adiós a las pulmonías
adiós a los abrigos mojados y a los dientes temblorosos en las esquinas.
Desde aquel día tengo claro que las chimeneas son mucho más que leña ardiendo.

El día que te conocí nació el mundo.
Desperté como si me hubiese clavado una aguja en el dedo
pero con el dolor placentero de quien está cosiendo la ropa de quien ama.

Aquel día noté al viento colándose en un portal y lo seguí.

Hay muchísimas goteras
pero juntos hemos aprendido a construir barcos.

Me dan igual las grietas.
No me importa que las puertas cierren fatal y se cuelen los gatos.

Qué más da si se nos cae el techo encima
o el grifo del agua caliente escupe lagos del norte.

Tampoco necesitamos que los espejos del baño estén intactos
mientras yo tenga tus ojos y tú tengas mis manos.

En esta casa ya no hay fantasmas.

He entrado derribando las rejas de la ventana
sin mirar el correo porque lo urgente es tocar,
no hay que dejar la caricia en el buzón
ni atar al beso en el pomo de la puerta de entrada con una correa.

Gastamos el dinero en libros y cuerdas de guitarra
anteponiendo el arte (que es alimento y luz) a la comida y a la electricidad
como auténticos bohemios
flacos y felices.

Bailo descalza en tu jardín
pisando todas las flores
llenándome de barro
asustando a las hormigas.

Me miras apoyado en la valla de madera
vienes corriendo
bailas conmigo
y me convierto
para siempre
en una yonqui de tus pisotones.

Tengo un refugio con nombre propio y tabaco de liar.

19 nov 2014

Pez suicida




Me miras con las manos
me tocas con la mirada
me atrapas con una canción.

Como si tu melodía fuese una red
y yo un pez suicida
me acerco con los oídos hambrientos,
cierro la puerta del acuario en el que me metes
y me trago la llave.

Mi color favorito es el de mis pantalones oscurecidos
por las gotas del césped húmedo
donde me siento por las tardes contigo.

Subimos en aviones de papel hechos con la propaganda de la tienda de comida para llevar.
Llegamos a pueblos del sur, a tabernas baratas, a acogedoras pensiones con nombres de puta.
Ya no le tengo miedo a la falta de oxígeno
ni a las turbulencias.
Esta atracción de feria es mi hogar.

Hoy no tirito,
qué poco frío hace cuando el invierno es el amor de tu vida,
qué raro se me hace dormir con el corazón destapado
sin miedo a que estornude por la mañana y tenga que drogarse
para que nadie se dé cuenta de que ha dormido solo.
Qué raro es dejarme el alma abierta
y no tener que barrer al día siguiente las hojas secas del otoño.
Qué raro es compartir contigo el microclima de tu habitación.
Qué ganas tenía.

Ahora que tu colonia está en mi jersey de lana
ahora que llegamos a tiempo a los semáforos
ahora que en las películas siempre pone Continuará…
ahora ya no sé vivir sin ti.

Aprenderé a vivir sin ti 
cuando las chicas dejen de pintarse los labios de rojo.

3 nov 2014

Billete de ida



No vas a provocarme más heridas
ni más Cantábricos en las mejillas.

Tu nombre me da asco
cuando alguien lo pronuncia es vómito en mis oídos
lo escucho y se me llena la sangre de pieles de plátano
el amor se resbala dentro de mí
y se abre la cabeza.

No eres el cementerio donde quiero descansar
no me gusta tu frío
tu roca
tu piel
ni tus flores,
regálaselas a otra.

Qué mal mientes
pero no tan mal como abandonas
ni tan mal como quieres.

Te has cansado
otra vez.
Ya vuelves a tener la lengua fuera, me dan ganas de cortártela.

Me voy
a cualquier lugar sin espejos
donde las persianas no puedan bajarse
donde nadie hable de ti.

Me estoy yendo
pero de verdad
caminando hacia delante y no hacia atrás como cuando aún te quería.

Me estoy yendo sin que nadie me empuje.

Hoy me baño desnuda
en el charco de lágrimas que derramé hace mucho tiempo por ti.
Hoy me he encontrado
como se encuentra un billete de veinte en unos vaqueros,
qué suerte he tenido.

No voy a volver a ti:
he quemado el mapa.

24 oct 2014

Insomnio de un cadáver




Anoche volví a tomar pastillas para dormir.
Eres más fuerte que el sueño
sólo la droga y el alcohol te debilitan y apartan de mí
pero reapareces
como las flores del jardín que un muchacho roba creyendo que así conseguirá follar
como el dolor de garganta
como el hijo sin dinero.

Escribo ahora
por la mañana
a la luz de este octubre carcelero
porque la rabia
me tenía ocupada anoche rompiendo y quemando cosas.

Anoche volví a odiar los aviones
las motos
los contestadores
y las canciones que hablan de números de portal.

Volví a escupir por la ventana
a arañarme las piernas
a romper papeles importantes.

Volví a fumar
me tragué el humo igual que me tragaba tus mentiras.

Volví a dejarme caer
¿me lees?
me dejé caer
yo, que ya me había olvidado de tus infiernos
y vivía cómoda en el piso de arriba con los pies calientes.
Ahora mi cuerpo es un volcán
y mi sangre es magma
y si tuviera cerca un revólver provocaría un fenómeno natural
digno de portada de la National Geographic.

Anoche volví a quedarme sin reloj y sin hambre.

Anoche me pinté los ojos
lloré
y con el rimmel corrido me corté el pelo.

Se me quitaron las ganas de saltar.

Me quedé helada
pero no quise abrigarme.

No quiero más luz,
sé un sol con ella.

Anoche volví a desaprender a vivir sin ti.

Anoche volví a tener miedo
salí corriendo
y me perdí.

Pero vuelve a su ombligo
al mes de su calendario
que te domestique,
vete con ella
yo ya estoy muerta.

17 oct 2014

Sin Alhambras



En la noche de sábado
de un miércoles
te pusiste a tocar
y yo me relamí mirando los dedos de tu mano izquierda.

Afuera Valencia era Lisboa
y un poco también pueblo de Alaska.
Una chica se masturbaba en un edificio de fachada verde.
Un vendedor ambulante con bufanda gritaba maravillas de una obra de Kafka.

Llegué hasta ti
como un carrito de la compra llega al pasillo de las cervezas.

Las luces de los portales son velas de cumpleaños.
Somos jóvenes.
Jóvenes como unos vaqueros en el escaparate
un libro en el camión de la imprenta
unas bragas en el primer curso de instituto.

Vivimos a tientas
en vuelos nocturnos con tormentas eléctricas y turbulencias.
Pero juntos.

Corremos por las carreteras secundarias
que son las arrugas de nuestras sábanas.
Nos atropellamos
perforamos el depósito
huele a gasolina
nos vamos a matar.

Escúchame:
me da igual colgar de un árbol
en el tramo más peligroso del Nilo
si estoy contigo.

Nuestra cartera está vacía
-el dinero me da ganas de jugar
con las vértebras de los banqueros
al tiro con arco-,
déjame que te enseñe a llenarte las manos de algo mejor.

Esto es tinta
pero huele a sangre.
Tú eres hombre
pero hueles a libro.
Contigo quiero perder todos los días el marcapáginas
releerte
pasar el dedo por tus líneas
no saber por qué capítulo voy y empezar desde lo que ya leí ayer.
Redescubrirte
subrayarte
pero jamás recomendarte: sólo yo puedo doblar tus esquinas.

Me crecen los brazos
cuando señalo con ellos
que te quiero desde aquí hasta aquí.

Te quiero
aunque desde el balcón no veamos la Alhambra.

Aunque me dé miedo
te quiero.
Te sigo queriendo
aun sabiendo que quererte
es meter los dedos en un enchufe.

8 oct 2014

Confesión mecanografiada





Nuevo Documento de Word, nº87.
Octogésimo séptimo intento de fingir que me das igual,
que te he olvidado,
que me importa una mierda no ser la reina de tu baile.

No soy nada convincente.
Mi perro no me cree,
es que no me creo ni yo.

Te atropellaría
ahora mismo
con un vagón lleno de pasajeros
y les encendería el típico letrerito de aplausos
de los programas de humor malo
para que vitorearan tu pérdida.

Llevo los brazos en cruz
para no perder el equilibrio
pero siempre acabas apareciendo tú
cambiando el sol por un vinilo de mi cantante favorito,
entonces miro hacia arriba y me tropiezo.

No sé dónde caigo
pero estoy segura de que muy lejos de ti.
Lejos de los bares
lejos de las chaquetas vaqueras
lejos de los pañuelos que me protegen la garganta.
Demasiado cerca de las canciones de blues.

Soy carne de melodía triste de armónica
en la celda más oscura de la cárcel.

Escondo con vergüenza mi traje de abandonada
pero tengo que aprender a lucirlo.
Tengo que volver a caminar haciendo ruido,
ya sea por los tacones
o por los espejos rotos que llevo dentro.

Me he disparado en la lengua
y en vez de sangre han salido cartas.
Todo mi cuerpo está lleno de folios escritos que nunca te envié,
fechados y firmados
donde me confieso suicidamente tuya.

Ahora ya lo sabes.

5 oct 2014

Mi dueña




En las páginas de contactos
del periódico
no hay ninguna musa que yo pueda pagar.
Así que he vuelto a recaer en la tuya.

La musa que me quita la alfombrilla antideslizante
de la bañera
y hace que me golpee la cabeza
contra el grifo de agua caliente.

La musa sin complejos corporales
madre de Caín,
que se pasea desnuda
únicamente cuando tiene claro que alguien puede verme llorar.

La musa que no te ha olvidado
a pesar de los arañazos
los corazones importados
las gotas de otros aspersores.
A pesar de eso
o por eso
no te ha olvidado.

La musa que me lee tu cuento
cada noche,
musa árbol que crea sombras terroríficas
en la pared de mi habitación
y no me deja dormir.

La musa cuervo
musa araña
musa serpiente sin cascabel
que se acerca despacito pero directa
como tú al culo de otra
a los dientes de otra
a los poemas de otra.

La musa virus
musa enfermedad sin tratamiento
musa inmune a cualquier vacuna.

La musa cielo
que me recuerda a diario
que preferiste las alas
de otro ángel caído.

La musa barata
gratuita
que sólo me cobra llevándose la piel de mi espalda.

La musa que no te guarda rencor
la musa imbécil.

28 sept 2014

Vocación de atleta





No voy a dejar de acercarme
aunque vea la forma de pistola
que tienen tus besos.

Todos mis pasos van a ser hacia delante.
El saco de los pasos hacia atrás
se ha roto y vaciado
dejando un rastro incoloro
al lado de las vías del tren.

Estoy corriendo
como si el camión de los helados
no se hubiese dado cuenta
de que lo estaba esperando en la acera
apoyada en mi buzón con las manos levantadas.

Todo pasa de largo
todo,
eres tú quien tiene que ser capaz
de alcanzarlo.

La vida es una continua persecución.
Los policías almuerzan dentro del coche,
que no te asuste la sirena
cuando pases superando el límite de velocidad.
Corre
joder, corre.

Voy detrás de ti.
Bonito culo, por cierto,
y preciosas puñaladas en la espalda.

Es hora punta,
domingo de regreso de vacaciones
atascos en las carreteras y en las declaraciones de amor.
Salto de capó en capó
sin chaleco reflectante
-y mucho menos antibalas-,
ningún bache de alquitrán me hará caer.

No siento las piedras de esta playa
no miro fijamente a los soñadores cansados
que la marea ha arrastrado a la orilla
no me dejo morder
no seré uno de ellos.
Sigo.

Ojalá te gires para perseguirme
y choquemos.

¿Que si me duelen los pies?
Cómo van a dolerme los pies
si el corazón está en el pecho.

25 sept 2014

Piel nueva de serpiente





Todas las estaciones me hablan de ti
algunas por signos
otras a gritos;
menos otoño
que no me habla: me escupe,
y yo corto
con las tijeras del pescado
todas las toallas con las que te secaste la cara después de afeitarte.

Descorcho una botella de champán
al momento de darme cuenta
de que me has dejado vacío el paragüero
y le has puesto mi chubasquero al espantapájaros
de nuestro jardín de flores muertas.

Lo miro desde el porche
tiritando –yo, no el espantapájaros-
con el rímel corrido
-no por llorar, sino por asomarme a la ventana para asegurarme de que no te girabas-
con el pelo mojado
y el jersey en el suelo.

Tirito y dentro de mí
ya no suena a reloj envuelto en un trapo después de un golpe de martillo.
Tirito,
ahora suena a caja con regalo en el interior.
No es para ti.

No pienso vestirme.
Estoy empapada, ¿y qué?
piel lubricada para que el sol acierte a la primera.

Quiero lucir mis heridas de liberada.
Me he pasado el rallador de queso
por la espalda
por las piernas
por los labios,
no quiero ni un milímetro de piel que haya sido tocado
por esos dedos que también le metías a ella en el coño.

Te he dejado un mensaje en el contestador:
tu albornoz es ahora la gabardina de un mendigo
tus calzoncillos son el mantel de las ratas del vertedero
tu almohada es la cama elástica de todas las pulgas que los perros destierran.

La tormenta ha limpiado la sangre seca,
me ha desatascado las venas.

Ahora llevo bragas nuevas
huelo a zumo de naranja natural
y tengo el pijama manchado de boli:
aléjate.

19 sept 2014

Círculo cromático




Mis mejillas sonrojadas
porque las has pintado tú.

Mis ojos verdes
porque tu toalla de ducha es verde,
mis ojos amarillos
porque los azulejos de tu baño son amarillos,
mis ojos naranjas
porque las naranjas de tu zumo son naranjas,
mis ojos arcoíris
porque una vez miré
muy fijamente
uno de tus cuadros
y me llevé
para siempre
el color en la mirada.

Mi pelo negro
porque ordenas
al hueco del árbol, al tintero y a la noche
que se derramen en mi almohada.

Mis manos azules
después de tocar tu cielo.

Mi mente transparente
porque contigo no puedo ocultar pensamientos
y enseguida se me ven los te necesito
y los vete a la mierda pero vuelve.

No olvidaré
la primera vez que me dijiste te quiero.
Fue justo después de que descubrieras
que te había robado el lápiz
para dibujar a Adán sin hoja de parra.

Tus pestañas son los dedos de un niño
que pinta con las manos un mural de la primavera,
los profesores le pidieron flores
él prefirió una pareja metiéndose mano en un parque
-qué hay más primaveral que eso-.
Cada vez que pestañeas al mirarme
me siento obra de arte,
obra de arte sólo porque tú me miras
imagínate cuando me tocas.

Cuando me tocas
se vacían los museos,
los cuadros del mundo caminan
sobre sus auténticos o falsificados marcos
para preguntarte ¿y a nosotros cuándo?
para que respondas sólo a ella.

15 sept 2014

Martes, miércoles y viernes





Te echo de menos en los días con erre.

No encuentro mi bufanda
tampoco mis guantes
ni mi sombrero marrón
que es un muro entre mis ojos de viuda y el mundo.

Hace frío
en la bañera
y en la recámara de mi pistola.

El envoltorio del chocolate con leche
cubre tus fotografías en el cubo de basura.

Hace setenta días que no cocino
setenta días que atraqué el estanco con cara de chica abandonada
setenta días que la cerveza me hizo la extremaunción
setenta días que me aboné al canal porno.
Los muertos no comen
pero fuman, beben y se masturban.

No me lavo la cara,
es una falta de respeto a las lágrimas saladas
y yo jamás ofendería al mar.

No me caliento los pies,
voy dejando pequeñas y resbaladizas Antártidas cuando camino,
pobre del que quiera seguir mis pasos.
Hago patinaje sobre hielo en el pasillo de casa,
nunca me acuerdo de frenar
me estampo contra la pared
sin ser yo meteorito ni ella tu mundo,
y pierdo el conocimiento
-ahora sí que ya no me queda nada-.

Te has ido pero las sábanas de tus fantasmas
se han quedado pilladas bajo las patas de mi cama.

Te has ido pero me has dejado aquí
con vida.
Me recuerdo a ti,
mi cuerpo es tu mayor escondite
más que los discos
más que tu silla de la cocina
más que la plaza de garaje donde aparcabas.

Me miro al espejo
te veo,
voy a arrancarme los ojos.

Me toco el culo
noto tus manos,
voy a sentarme sobre una hoguera de campamento.

Respiro
noto tu aliento,
voy a ahorcarme con la cadena que nos unía.