Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.
8 sept 2016
La Barba de Peter Pan
¡Nuevo libro!
Disponible a partir del 14 de septiembre.
Aquí tenéis la portada. Es todo un placer formar parte de la familia de Frida Ediciones.
¡Os abrazo como la lagartija a la roca caliente!
*
*
*
Cuidaré tu voz como los niños cuidan las semillas que sus profesores les dan para que crezcan
en un recipiente de yogur.
Adoraré tu risa como si fuera la melodía que inicia el carnaval,
como si fuera el pistoletazo de salida de una carrera solidaria.
Acariciaré tus manos, únicas mantas que necesito en mis próximos inviernos.
Protegeré tus huesos como cimientos que son del edificio que habito.
Caminaré tu piel con el mismo cuidado con el que el lince camina la montaña.
Apostaré siempre por ti, caballo ganador.
Y nunca dejaré que mis sombras te den miedo.
Créeme, ahora sí, los buenos ganan.
19 may 2015
Zorro desentrenado
De los errores se aprende.
De los errores aprenden los listos,
pero tú...
Tú piensas que hay errores que no son errores
y de los que crees que nadie se da cuenta.
Y recaes.
Una y otra vez,
como un cerdo revolcándose en su propia metedura de pata que jamás admitirá.
Recaes hasta la estupidez y la soledad.
Y sigues intentando agrandar una bola de nieve en pleno agosto,
ridículo como alguien que corre detrás de un autobús y lo pierde.
Talas el árbol donde estoy subida
-porque hasta hace poco todavía confiaba en poder alcanzar las estrellas-
me haces caer en un pozo de realidad que me negaba a creer,
con los pantalones rotos y no por moda,
con las gafas más limpias que nunca
para verte mejor.
Para veros mejor.
Para ver,
después de tanto tiempo mirando hacia otro lado.
Vuelve el frío cada vez que te abres la camisa,
en tus ojos existe Laponia,
tu corazón es una tarrina de helado caducado mordisqueado por todas las butacas de la última sesión del cine.
Pero hay un calor nuevo,
transparente y rocoso que me cuida la garganta.
Y ahora tu astucia fracasada es el motivo de mi risa.
Te miras en el espejo con la poca vergüenza
y el escaso respeto
de quien sólo se quiere a sí mismo,
pero no te has dado cuenta de que ya te has perdido.
De los errores aprenden los listos,
pero tú...
Tú piensas que hay errores que no son errores
y de los que crees que nadie se da cuenta.
Y recaes.
Una y otra vez,
como un cerdo revolcándose en su propia metedura de pata que jamás admitirá.
Recaes hasta la estupidez y la soledad.
Y sigues intentando agrandar una bola de nieve en pleno agosto,
ridículo como alguien que corre detrás de un autobús y lo pierde.
Talas el árbol donde estoy subida
-porque hasta hace poco todavía confiaba en poder alcanzar las estrellas-
me haces caer en un pozo de realidad que me negaba a creer,
con los pantalones rotos y no por moda,
con las gafas más limpias que nunca
para verte mejor.
Para veros mejor.
Para ver,
después de tanto tiempo mirando hacia otro lado.
Vuelve el frío cada vez que te abres la camisa,
en tus ojos existe Laponia,
tu corazón es una tarrina de helado caducado mordisqueado por todas las butacas de la última sesión del cine.
Pero hay un calor nuevo,
transparente y rocoso que me cuida la garganta.
Y ahora tu astucia fracasada es el motivo de mi risa.
Te miras en el espejo con la poca vergüenza
y el escaso respeto
de quien sólo se quiere a sí mismo,
pero no te has dado cuenta de que ya te has perdido.
27 feb 2015
Gulliver
No has
querido estar a la altura;
yo vivía en
la zona de los aviones
y tú a ras
de suelo con ella
en su coche
escuchando sus
canciones de festival.
Cada vez que
me abrazabas
me llenabas
del barro maloliente que compone su pelo.
Has
preferido llegarme por las rodillas
a levantar
un poco más la cabeza
y explorarme
el corazón.
Pero quién
va a querer elevarse hasta el corazón,
escalar
todas estas costillas eternas y puntiagudas,
¿quién se la
jugaría?
tú no.
Quién va a
querer pasar del ombligo
si tiene
todo lo que necesita debajo de una falda ajustada sin compromiso.
Asesino.
Borracho sin
excusas.
Francotirador
sin remordimientos.
Tenían razón
los que me aconsejaron que me alejara,
ahora ya no
hay vuelta atrás:
me he
quedado atrapada en tu falsedad,
atada de
pies y manos con las cuerdas de tu sonrisa hipócrita,
amordazada
con la boca
llena de la saliva de ella.
Vomito.
Voy a caer
desde aquí arriba
como un
Gulliver capturado.
Ojalá
alguien llegue a tiempo para enseñarme a volar.
2 feb 2015
Mi propia sangre
Ahora sé que
no eres el hombre de mi vida
ni el hombre
de mi muerte.
Ahora sé que
el vestido que me regalaste
estaba hecho
de flores muertas.
Ahora ha
llegado el momento de cargar el rifle
incendiar
tu cabaña de madera
y derretir
la nieve del camino que nos une para que te ahogues.
He
encontrado oxígeno fuera de tu burbuja
el color ha
vuelto a mis mejillas
y se ha
borrado mi nombre de la esquela del periódico.
He
conseguido respirar lejos de tu dióxido de carbono
lejos de tu saliva
contaminada
lejos de tus
manos manchadas de otro pelo negro.
He tardado
pero por fin mi barca está preparada
para cruzar
el río desbordado
y llegar a
la orilla donde las palmeras son altas
pero no
tanto como para no ver lo que esconden
-mentiroso-
a la orilla
donde yo no pasaré hambre
y me dará
igual que te llenes la boca en el primer bar de carretera que te
deslumbre
con luces de neón y un vestido blanco asquerosamente ceñido.
Desconocerte
es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Hoy por fin
he vaciado mis venas de tu contaminación.
Hoy he
vuelto a sentir mi propia sangre.
25 ene 2015
Reencuentro
Me esperarás
en la puerta del restaurante
tomando el
sol y un vaso de vino
vistiendo
camisa blanca y quizá un sombrero
de pie junto
a una silla de mimbre
sujetando un
cigarrillo que mancharé de pintalabios después de saludarte.
Giraré la
esquina del taller de guitarras
en dirección
contraria al viento.
Me verás
aparecer
ya sin
bufanda
sin abrigo
sin bloques
de hormigón bajo los zapatos
caminando
por la superficie de este mar de callejones antiguos
con el
flequillo alborotado
y una
mochila llena de poemas colgada del hombro derecho.
Te miraré
como quien mira su libro favorito de la infancia
recién
sacado de una caja de cartón
recuperada
del fondo del desván
junto a
viejos cuadernos de notas y recetas de cocina.
Me rodearás
con tu brazo
y me sentiré
inmortal
sabiendo que
ése será mi mejor cinturón de seguridad.
No tengo un
bólido de color rosa
ni aviones
con los que recogerte a la salida del trabajo
ni siquiera
tengo bicicleta
pero creo
que podemos llevarnos bien con el "paso a paso".
Volveremos a
encontrarnos
justo a
tiempo
mortales y
decididos
con las
manos preparadas para cualquier fuego.18 ene 2015
Cambio climático
Ahora que en
los días de lluvia hay dos huellas distintas de barro sobre el felpudo
ahora que he
hecho las paces con el invierno
puedo salir
en manga corta a la calle
saludar a
los tenderos que cogen las nueces con guantes de lana
y volver a
casa sin tos.
Puedo
sentarme sobre las parabólicas de las azoteas
en pantalón
corto
con las
piernas colgando
y
retransmitir a toda la ciudad que el cambio climático existe.
Que existe y
que hoy me ha invitado a desayunar.
Puedo hacer
flores con el vaho de los niños que juegan en el parque
y repoblar
los balcones de la avenida que todavía creen que el invierno no tiene color.
Puedo
negarle al estanquero el mechero que quiere regalarme:
el fuego
duerme de 2 de la madrugada a 9:30 de la mañana
en mi cama
con las
mantas en el suelo y la almohada doblada
con una
camiseta de un grupo de rock’n roll del que no queda ningún componente vivo.
Puedo subir
la cuesta guardándome el soplido del viento en la funda de mi cámara,
puedo
liberarlo
para que despeine
mi flequillo
y haga
tambalear en el salón los altavoces donde suena Keith Richards:
nada se
destruye cuando tú eres el terremoto.
Si llevo
botas es porque todavía quedan cristales en los pasos de cebra
del
accidente que hubo anoche
cuando
llegaste a casa con las luces de los semáforos en una caja de cartón.
Viniste a
iluminar las paredes llenas de fotografías
y acabaste
nombrándome amante eterna del sol.
Ahora que
bailo alrededor de una hoguera de bufandas y abrigos
no dejes que
pare la música
no dejes que
vuelva el frío.
1 ene 2015
A prueba de distancias
Nos hemos
terminado esta botella de champán
como si
fuéramos un barco y nos acabaran de inaugurar.
Quiero que
el viaje sea largo
aunque las
olas nos mojen la cara y los pies.
Aunque las
gotas saladas se nos metan en los ojos y nos den sed.
Aunque tengamos
que drogarnos contra el mareo
y los
vientos hagan tambalear nuestras rodillas.
Seremos
fuertes.
Seremos un
mástil de madera
alto
pesado
e
irrompible.
Llevaremos
una fotografía por bandera
siempre
refugiada en el bolsillo interno de nuestro abrigo.
A prueba de
cañones
a prueba de
arpones
a prueba de piratas
y sicarios.
Pero sobre
todo
a prueba de
distancias.
Una
fotografía que ondeará en cada puerto
que nos
recordará que estamos en casa
que nos hará
sentir el calor aunque no veamos la chimenea.
Sujetaremos
el timón con fuerza
y no
dejaremos que ninguna pared rocosa nos convierta en astillas.
Contaremos
estrellas de mar fugaces
a las que
pediremos deseos intangibles que se harán realidad.
Escribiremos
canciones dentro de botellas de ron
para que las
sirenas de los siete mares las canten
mientras
nosotros bailamos en la proa.
Serás mi
vela encendida cuando se apague el mundo
y ni la luna
se atreva a salir en alta mar.
Serás mi
brújula.
Serás la X
de todos mis mapas.
Y ten por
seguro
que mi ancla
sólo se
sujetará en ti.
21 dic 2014
Marejadas
Allí es
donde podríamos ser felices
qué miedo
allí es
donde nunca iremos.
Nos
quedaremos
para siempre
en esta
parte de la isla
acampados en
la falda del volcán.
Yo callada
sentada en
una silla de mimbre
contando las
gotas de tu lava que llueven sobre mi espalda.
Con hipo y
mucha sed.
Descalzos
pisando
medusas y erizos de mar.
Con los ojos
llenos de arena y rocas.
Tiritando
chasqueando
los dientes con un ritmo extraño.
Contando
libélulas.
Bostezando
permitiendo
que las arañas nos entren por la boca
y amordacen
con tela irrompible a todas nuestras mariposas.
Pintando en
paredes escenas de baile
dibujándote
a ti con pajarita
y a mí con zapatos
blancos.
Temiendo al
viento.
Hambrientos
decididos
a seguir con el estómago vacío
antes que
coser juntos una red de pescador.
Y cuando
cada uno se vaya por su lado
intentando
sobrevivir
nos
arrepentiremos todas las noches
de no
habernos dado cuenta antes
de que
juntos ya estábamos a salvo.
30 nov 2014
Volvamos a casa
Sé que no soy la única que
piensa en una persona
en vez de en un edificio
cuando alguien dice "volvamos a casa".
El día que te conocí
tuve claro que ya nunca me faltaría refugio para la lluvia.
Adiós a las pulmonías
adiós a los abrigos mojados y a los dientes temblorosos en las esquinas.
Desde aquel día tengo claro que las chimeneas son mucho más que leña ardiendo.
El día que te conocí nació el mundo.
Desperté como si me hubiese clavado una aguja en el dedo
pero con el dolor placentero de quien está cosiendo la ropa de quien ama.
Aquel día noté al viento colándose en un portal y lo seguí.
Hay muchísimas goteras
pero juntos hemos aprendido a construir barcos.
Me dan igual las grietas.
No me importa que las puertas cierren fatal y se cuelen los gatos.
Qué más da si se nos cae el techo encima
o el grifo del agua caliente escupe lagos del norte.
Tampoco necesitamos que los espejos del baño estén intactos
mientras yo tenga tus ojos y tú tengas mis manos.
En esta casa ya no hay fantasmas.
He entrado derribando las rejas de la ventana
sin mirar el correo porque lo urgente es tocar,
no hay que dejar la caricia en el buzón
ni atar al beso en el pomo de la puerta de entrada con una correa.
Gastamos el dinero en libros y cuerdas de guitarra
anteponiendo el arte (que es alimento y luz) a la comida y a la electricidad
como auténticos bohemios
flacos y felices.
Bailo descalza en tu jardín
pisando todas las flores
llenándome de barro
asustando a las hormigas.
Me miras apoyado en la valla de madera
vienes corriendo
bailas conmigo
y me convierto
para siempre
en una yonqui de tus pisotones.
Tengo un refugio con nombre propio y tabaco de liar.
en vez de en un edificio
cuando alguien dice "volvamos a casa".
El día que te conocí
tuve claro que ya nunca me faltaría refugio para la lluvia.
Adiós a las pulmonías
adiós a los abrigos mojados y a los dientes temblorosos en las esquinas.
Desde aquel día tengo claro que las chimeneas son mucho más que leña ardiendo.
El día que te conocí nació el mundo.
Desperté como si me hubiese clavado una aguja en el dedo
pero con el dolor placentero de quien está cosiendo la ropa de quien ama.
Aquel día noté al viento colándose en un portal y lo seguí.
Hay muchísimas goteras
pero juntos hemos aprendido a construir barcos.
Me dan igual las grietas.
No me importa que las puertas cierren fatal y se cuelen los gatos.
Qué más da si se nos cae el techo encima
o el grifo del agua caliente escupe lagos del norte.
Tampoco necesitamos que los espejos del baño estén intactos
mientras yo tenga tus ojos y tú tengas mis manos.
En esta casa ya no hay fantasmas.
He entrado derribando las rejas de la ventana
sin mirar el correo porque lo urgente es tocar,
no hay que dejar la caricia en el buzón
ni atar al beso en el pomo de la puerta de entrada con una correa.
Gastamos el dinero en libros y cuerdas de guitarra
anteponiendo el arte (que es alimento y luz) a la comida y a la electricidad
como auténticos bohemios
flacos y felices.
Bailo descalza en tu jardín
pisando todas las flores
llenándome de barro
asustando a las hormigas.
Me miras apoyado en la valla de madera
vienes corriendo
bailas conmigo
y me convierto
para siempre
en una yonqui de tus pisotones.
Tengo un refugio con nombre propio y tabaco de liar.
19 nov 2014
Pez suicida
Me miras con
las manos
me tocas con
la mirada
me atrapas
con una canción.
Como si tu
melodía fuese una red
y yo un pez
suicida
me acerco con
los oídos hambrientos,
cierro la
puerta del acuario en el que me metes
y me trago
la llave.
Mi color
favorito es el de mis pantalones oscurecidos
por las
gotas del césped húmedo
donde me
siento por las tardes contigo.
Subimos en
aviones de papel hechos con la propaganda de la tienda de comida para llevar.
Llegamos a
pueblos del sur, a tabernas baratas, a acogedoras pensiones con nombres de
puta.
Ya no le
tengo miedo a la falta de oxígeno
ni a las
turbulencias.
Esta
atracción de feria es mi hogar.
Hoy no tirito,
qué poco
frío hace cuando el invierno es el amor de tu vida,
qué raro se
me hace dormir con
el corazón destapado
sin miedo a
que estornude por la mañana y tenga que drogarse
para que
nadie se dé cuenta de que ha dormido solo.
Qué raro es
dejarme el alma abierta
y no tener
que barrer al día siguiente las hojas secas del otoño.
Qué raro es
compartir contigo el microclima de tu habitación.
Qué ganas
tenía.
Ahora que tu
colonia está en mi jersey de lana
ahora que
llegamos a tiempo a los semáforos
ahora que en
las películas siempre pone Continuará…
ahora ya no
sé vivir sin ti.
Aprenderé a
vivir sin ti
cuando las
chicas dejen de pintarse los labios de rojo.
3 nov 2014
Billete de ida
No vas a
provocarme más heridas
ni más
Cantábricos en las mejillas.
Tu nombre me
da asco
cuando alguien lo pronuncia es vómito en mis oídos
lo escucho y se me llena la sangre de pieles de plátano
el amor se
resbala dentro de mí
y se abre la
cabeza.
No eres el
cementerio donde quiero descansar
no me gusta
tu frío
tu roca
tu piel
ni tus
flores,
regálaselas
a otra.
Qué mal
mientes
pero no tan
mal como abandonas
ni tan mal
como quieres.
Te has
cansado
otra vez.
Ya vuelves a
tener la lengua fuera, me dan ganas de cortártela.
Me voy
a cualquier
lugar sin espejos
donde las
persianas no puedan bajarse
donde nadie
hable de ti.
Me estoy
yendo
pero de
verdad
caminando
hacia delante y no hacia atrás como cuando aún te quería.
Me estoy
yendo sin que nadie me empuje.
Hoy me baño
desnuda
en el charco
de lágrimas que derramé hace mucho tiempo por ti.
Hoy me he
encontrado
como se
encuentra un billete de veinte en unos vaqueros,
qué suerte
he tenido.
No voy a
volver a ti:
he quemado
el mapa.
24 oct 2014
Insomnio de un cadáver
Anoche volví
a tomar pastillas para dormir.
Eres más
fuerte que el sueño
sólo la
droga y el alcohol te debilitan y apartan de mí
pero
reapareces
como las
flores del jardín que un muchacho roba creyendo que así conseguirá follar
como el
dolor de garganta
como el hijo
sin dinero.
Escribo
ahora
por la
mañana
a la luz de este
octubre carcelero
porque la
rabia
me tenía
ocupada anoche rompiendo y quemando cosas.
Anoche volví
a odiar los aviones
las motos
los
contestadores
y las
canciones que hablan de números de portal.
Volví a
escupir por la ventana
a arañarme
las piernas
a romper
papeles importantes.
Volví a
fumar
me tragué el
humo igual que me tragaba tus mentiras.
Volví a
dejarme caer
¿me lees?
me dejé caer
yo, que ya
me había olvidado de tus infiernos
y vivía
cómoda en el piso de arriba con los pies calientes.
Ahora mi
cuerpo es un volcán
y mi sangre
es magma
y si tuviera
cerca un revólver provocaría un fenómeno natural
digno de
portada de la National Geographic.
Anoche volví
a quedarme sin reloj y sin hambre.
Anoche me
pinté los ojos
lloré
y con el
rimmel corrido me corté el pelo.
Se me
quitaron las ganas de saltar.
Me quedé
helada
pero no
quise abrigarme.
No quiero
más luz,
sé un sol
con ella.
Anoche volví
a tener miedo
salí
corriendo
y me perdí.
Pero vuelve a su
ombligo
al mes de su
calendario
que te
domestique,
vete con
ella
yo ya estoy
muerta.17 oct 2014
Sin Alhambras
En la noche
de sábado
de un
miércoles
te pusiste a
tocar
y yo me
relamí mirando los dedos de tu mano izquierda.
Afuera
Valencia era Lisboa
y un poco
también pueblo de Alaska.
Una chica se
masturbaba en un edificio de fachada verde.
Un vendedor
ambulante con bufanda gritaba maravillas de una obra de Kafka.
Llegué hasta
ti
como un
carrito de la compra llega al pasillo de las cervezas.
Las luces de
los portales son velas de cumpleaños.
Somos
jóvenes.
Jóvenes como
unos vaqueros en el escaparate
un libro en
el camión de la imprenta
unas bragas
en el primer curso de instituto.
Vivimos a
tientas
en vuelos
nocturnos con tormentas eléctricas y turbulencias.
Pero juntos.
Corremos por
las carreteras secundarias
que son las
arrugas de nuestras sábanas.
Nos
atropellamos
perforamos
el depósito
huele a
gasolina
nos vamos a
matar.
Escúchame:
me da igual
colgar de un árbol
en el tramo
más peligroso del Nilo
si estoy
contigo.
Nuestra
cartera está vacía
-el dinero
me da ganas de jugar
con las
vértebras de los banqueros
al tiro con
arco-,
déjame que
te enseñe a llenarte las manos de algo mejor.
Esto es
tinta
pero huele a
sangre.
Tú eres
hombre
pero hueles
a libro.
Contigo
quiero perder todos los días el marcapáginas
releerte
pasar el
dedo por tus líneas
no saber por
qué capítulo voy y empezar desde lo que ya leí ayer.
Redescubrirte
subrayarte
pero jamás
recomendarte: sólo yo puedo doblar tus esquinas.
Me crecen
los brazos
cuando
señalo con ellos
que te
quiero desde aquí hasta aquí.
Te quiero
aunque desde
el balcón no veamos la Alhambra.
Aunque me dé
miedo
te quiero.
Te sigo
queriendo
aun sabiendo
que quererte
es meter los
dedos en un enchufe.
8 oct 2014
Confesión mecanografiada
Nuevo
Documento de Word, nº87.
Octogésimo
séptimo intento de fingir que me das igual,
que te he
olvidado,
que me
importa una mierda no ser la reina de tu baile.
No soy nada
convincente.
Mi perro no
me cree,
es que no me
creo ni yo.
Te
atropellaría
ahora mismo
con un vagón
lleno de pasajeros
y les
encendería el típico letrerito de aplausos
de los
programas de humor malo
para que
vitorearan tu pérdida.
Llevo los
brazos en cruz
para no
perder el equilibrio
pero siempre
acabas apareciendo tú
cambiando el
sol por un vinilo de mi cantante favorito,
entonces
miro hacia arriba y me tropiezo.
No sé dónde
caigo
pero estoy
segura de que muy lejos de ti.
Lejos de los
bares
lejos de las
chaquetas vaqueras
lejos de los
pañuelos que me protegen la garganta.
Demasiado
cerca de las canciones de blues.
Soy carne de
melodía triste de armónica
en la celda
más oscura de la cárcel.
Escondo con
vergüenza mi traje de abandonada
pero tengo
que aprender a lucirlo.
Tengo que
volver a caminar haciendo ruido,
ya sea por
los tacones
o por los
espejos rotos que llevo dentro.
Me he
disparado en la lengua
y en vez de
sangre han salido cartas.
Todo mi
cuerpo está lleno de folios escritos que nunca te envié,
fechados y
firmados
donde me
confieso suicidamente tuya.
Ahora ya lo
sabes.
5 oct 2014
Mi dueña
En las
páginas de contactos
del
periódico
no hay
ninguna musa que yo pueda pagar.
Así que he
vuelto a recaer en la tuya.
La musa que
me quita la alfombrilla antideslizante
de la bañera
y hace que
me golpee la cabeza
contra el
grifo de agua caliente.
La musa sin
complejos corporales
madre de
Caín,
que se pasea
desnuda
únicamente
cuando tiene claro que alguien puede verme llorar.
La musa que
no te ha olvidado
a pesar de
los arañazos
los
corazones importados
las gotas de
otros aspersores.
A pesar de
eso
o por eso
no te ha
olvidado.
La musa que
me lee tu cuento
cada noche,
musa árbol
que crea sombras terroríficas
en la pared
de mi habitación
y no me deja
dormir.
La musa
cuervo
musa araña
musa
serpiente sin cascabel
que se
acerca despacito pero directa
como tú al
culo de otra
a los
dientes de otra
a los poemas
de otra.
La musa
virus
musa enfermedad
sin tratamiento
musa inmune
a cualquier vacuna.
La musa
cielo
que me
recuerda a diario
que
preferiste las alas
de otro
ángel caído.
La musa
barata
gratuita
que sólo me
cobra llevándose la piel de mi espalda.
La musa que
no te guarda rencor
la musa
imbécil.
28 sept 2014
Vocación de atleta
No voy a dejar de acercarme
aunque vea la forma de pistola
que tienen tus besos.
Todos mis pasos van a ser hacia delante.
El saco de los pasos hacia atrás
se ha roto y vaciado
dejando un rastro incoloro
al lado de las vías del tren.
Estoy corriendo
como si el camión de los helados
no se hubiese dado cuenta
de que lo estaba esperando en la acera
apoyada en mi buzón con las manos levantadas.
Todo pasa de largo
todo,
eres tú quien tiene que ser capaz
de alcanzarlo.
La vida es una continua persecución.
Los policías almuerzan dentro del coche,
que no te asuste la sirena
cuando pases superando el límite de velocidad.
Corre
joder, corre.
Voy detrás de ti.
Bonito culo, por cierto,
y preciosas puñaladas en la espalda.
Es hora punta,
domingo de regreso de vacaciones
atascos en las carreteras y en las declaraciones de amor.
Salto de capó en capó
sin chaleco reflectante
-y mucho menos antibalas-,
ningún bache de alquitrán me hará caer.
No siento las piedras de esta playa
no miro fijamente a los soñadores cansados
que la marea ha arrastrado a la orilla
no me dejo morder
no seré uno de ellos.
Sigo.
Ojalá te gires para perseguirme
y choquemos.
¿Que si me duelen los pies?
Cómo van a dolerme los pies
si el corazón está en el pecho.
25 sept 2014
Piel nueva de serpiente
Todas las
estaciones me hablan de ti
algunas por
signos
otras a
gritos;
menos otoño
que no me
habla: me escupe,
y yo corto
con las
tijeras del pescado
todas las
toallas con las que te secaste la cara después de afeitarte.
Descorcho
una botella de champán
al momento de darme cuenta
de que me
has dejado vacío el paragüero
y le has
puesto mi chubasquero al espantapájaros
de nuestro
jardín de flores muertas.
Lo miro
desde el porche
tiritando
–yo, no el espantapájaros-
con el rímel
corrido
-no por
llorar, sino por asomarme a la ventana para asegurarme de que no te girabas-
con el pelo
mojado
y el jersey
en el suelo.
Tirito y
dentro de mí
ya no suena
a reloj envuelto en un trapo después de un golpe de martillo.
Tirito,
ahora suena
a caja con regalo en el interior.
No es para
ti.
No pienso
vestirme.
Estoy
empapada, ¿y qué?
piel
lubricada para que el sol acierte a la primera.
Quiero lucir
mis heridas de liberada.
Me he pasado
el rallador de queso
por la
espalda
por las
piernas
por los
labios,
no quiero ni
un milímetro de piel que haya sido tocado
por esos
dedos que también le metías a ella en el coño.
Te he dejado
un mensaje en el contestador:
tu albornoz
es ahora la gabardina de un mendigo
tus
calzoncillos son el mantel de las ratas del vertedero
tu almohada
es la cama elástica de todas las pulgas que los perros destierran.
La tormenta ha limpiado la sangre seca,
me ha desatascado las venas.
me ha desatascado las venas.
Ahora llevo
bragas nuevas
huelo a zumo
de naranja natural
y tengo el
pijama manchado de boli:
aléjate.
19 sept 2014
Círculo cromático
Mis mejillas
sonrojadas
porque las
has pintado tú.
Mis ojos
verdes
porque tu
toalla de ducha es verde,
mis ojos
amarillos
porque los
azulejos de tu baño son amarillos,
mis ojos
naranjas
porque las
naranjas de tu zumo son naranjas,
mis ojos
arcoíris
porque una
vez miré
muy
fijamente
uno de tus
cuadros
y me llevé
para siempre
el color en
la mirada.
Mi pelo
negro
porque
ordenas
al hueco del
árbol, al tintero y a la noche
que se
derramen en mi almohada.
Mis manos
azules
después de
tocar tu cielo.
Mi mente
transparente
porque
contigo no puedo ocultar pensamientos
y enseguida
se me ven los te necesito
y los vete a la mierda pero vuelve.
No olvidaré
la primera
vez que me dijiste te quiero.
Fue justo
después de que descubrieras
que te había
robado el lápiz
para dibujar
a Adán sin hoja de parra.
Tus pestañas
son los dedos de un niño
que pinta
con las manos un mural de la primavera,
los
profesores le pidieron flores
él prefirió
una pareja metiéndose mano en un parque
-qué hay más
primaveral que eso-.
Cada vez que
pestañeas al mirarme
me siento
obra de arte,
obra de arte
sólo porque tú me miras
imagínate
cuando me tocas.
Cuando me
tocas
se vacían
los museos,
los cuadros
del mundo caminan
sobre sus auténticos
o falsificados marcos
para
preguntarte ¿y a nosotros cuándo?
para que
respondas sólo a ella.
15 sept 2014
Martes, miércoles y viernes
Te echo de
menos en los días con erre.
No encuentro
mi bufanda
tampoco mis
guantes
ni mi
sombrero marrón
que es un
muro entre mis ojos de viuda y el mundo.
Hace frío
en la bañera
y en la
recámara de mi pistola.
El
envoltorio del chocolate con leche
cubre tus
fotografías en el cubo de basura.
Hace setenta
días que no cocino
setenta días
que atraqué el estanco con cara de chica abandonada
setenta días
que la cerveza me hizo la extremaunción
setenta días
que me aboné al canal porno.
Los muertos
no comen
pero fuman,
beben y se masturban.
No me lavo
la cara,
es una falta
de respeto a las lágrimas saladas
y yo jamás
ofendería al mar.
No me
caliento los pies,
voy dejando
pequeñas y resbaladizas Antártidas cuando camino,
pobre del
que quiera seguir mis pasos.
Hago
patinaje sobre hielo en el pasillo de casa,
nunca me
acuerdo de frenar
me estampo
contra la pared
sin ser yo
meteorito ni ella tu mundo,
y pierdo el
conocimiento
-ahora sí
que ya no me queda nada-.
Te has ido
pero las sábanas de tus fantasmas
se han quedado
pilladas bajo las patas de mi cama.
Te has ido
pero me has dejado aquí
con vida.
Me recuerdo
a ti,
mi cuerpo es
tu mayor escondite
más que los
discos
más que tu
silla de la cocina
más que la
plaza de garaje donde aparcabas.
Me miro al
espejo
te veo,
voy a
arrancarme los ojos.
Me toco el
culo
noto tus
manos,
voy a
sentarme sobre una hoguera de campamento.
Respiro
noto tu
aliento,
voy a
ahorcarme con la cadena que nos unía.
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