Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

5 oct. 2014

Mi dueña




En las páginas de contactos
del periódico
no hay ninguna musa que yo pueda pagar.
Así que he vuelto a recaer en la tuya.

La musa que me quita la alfombrilla antideslizante
de la bañera
y hace que me golpee la cabeza
contra el grifo de agua caliente.

La musa sin complejos corporales
madre de Caín,
que se pasea desnuda
únicamente cuando tiene claro que alguien puede verme llorar.

La musa que no te ha olvidado
a pesar de los arañazos
los corazones importados
las gotas de otros aspersores.
A pesar de eso
o por eso
no te ha olvidado.

La musa que me lee tu cuento
cada noche,
musa árbol que crea sombras terroríficas
en la pared de mi habitación
y no me deja dormir.

La musa cuervo
musa araña
musa serpiente sin cascabel
que se acerca despacito pero directa
como tú al culo de otra
a los dientes de otra
a los poemas de otra.

La musa virus
musa enfermedad sin tratamiento
musa inmune a cualquier vacuna.

La musa cielo
que me recuerda a diario
que preferiste las alas
de otro ángel caído.

La musa barata
gratuita
que sólo me cobra llevándose la piel de mi espalda.

La musa que no te guarda rencor
la musa imbécil.

4 comentarios:

Rafael dijo...

Solemos tropezar en la misma piedra, dicen y en la realidad no aprendemos nunca a sortear los obstáculos.
Un abrazo.

Teresa Muñoz dijo...

Precioso, como siempre :)

Si pudieras sacar un huequecillo y echarle un vistazo a mi blog...
teresamunnoz.blogspot.com

Gracias!

Lucía V. dijo...

Increíble Nerea

Patty dijo...

Todo con la otra uffff :(

Y tu no eres imbécil nena, las cosas pasan porque tienen y deben pasar más nada.... besos :*