Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

2 feb. 2015

Mi propia sangre




Ahora sé que no eres el hombre de mi vida
ni el hombre de mi muerte.
Ahora sé que el vestido que me regalaste
estaba hecho de flores muertas.
Ahora ha llegado el momento de cargar el rifle
incendiar tu cabaña de madera
y derretir la nieve del camino que nos une para que te ahogues.
He encontrado oxígeno fuera de tu burbuja
el color ha vuelto a mis mejillas
y se ha borrado mi nombre de la esquela del periódico.
He conseguido respirar lejos de tu dióxido de carbono
lejos de tu saliva contaminada
lejos de tus manos manchadas de otro pelo negro.
He tardado pero por fin mi barca está preparada
para cruzar el río desbordado
y llegar a la orilla donde las palmeras son altas
pero no tanto como para no ver lo que esconden
-mentiroso-
a la orilla donde yo no pasaré hambre
y me dará igual que te llenes la boca en el primer bar de carretera que te deslumbre 
con luces de neón y un vestido blanco asquerosamente ceñido.
Desconocerte es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Hoy por fin he vaciado mis venas de tu contaminación.
Hoy he vuelto a sentir mi propia sangre.

9 comentarios:

Rafael dijo...

Como dice tu verso final "...hoy he vuelto a sentir mi propia sangre..."
Un abrazo.

Adri T dijo...

muy bueno!!!

Raquel Cabest dijo...

Transmite rabia y sentimiento, y me encanta!

Patty dijo...

Que dolor :(

Besos :*

Ada Galiana dijo...

Cuánta garra. Me encanta.

Olga i Carles (http://bellesaharmonia.blogspot.com dijo...

Transmutación y aprendizaje.


Un abrazo.
Gracias.

Judith Díaz dijo...

Hola Nerea, hace poquito empecé a escribir y sería todo un regalo que leyeses un poquito de mi, eres grande. Mucho.
http://serenditipit.blogspot.com.es/?m=0

Laura Martín dijo...

Muchísima fuerza, odio y sentimiento. Mi favorito, eres muy grande.

Laura Martín dijo...

Muchísima fuerza, odio y sentimiento. Mi favorito, eres muy grande.