Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

25 ene. 2015

Reencuentro



Me esperarás en la puerta del restaurante
tomando el sol y un vaso de vino
vistiendo camisa blanca y quizá un sombrero
de pie junto a una silla de mimbre
sujetando un cigarrillo que mancharé de pintalabios después de saludarte.

Giraré la esquina del taller de guitarras
en dirección contraria al viento.
Me verás aparecer
ya sin bufanda
sin abrigo
sin bloques de hormigón bajo los zapatos
caminando por la superficie de este mar de callejones antiguos
con el flequillo alborotado
y una mochila llena de poemas colgada del hombro derecho.

Te miraré como quien mira su libro favorito de la infancia
recién sacado de una caja de cartón
recuperada del fondo del desván
junto a viejos cuadernos de notas y recetas de cocina.

Me rodearás con tu brazo
y me sentiré inmortal
sabiendo que ése será mi mejor cinturón de seguridad.

No tengo un bólido de color rosa
ni aviones con los que recogerte a la salida del trabajo
ni siquiera tengo bicicleta
pero creo que podemos llevarnos bien con el "paso a paso".

Volveremos a encontrarnos
justo a tiempo
mortales y decididos
con las manos preparadas para cualquier fuego.

4 comentarios:

Hiponoe dijo...

Mortales y decididos, me gusta eso!

Rafael dijo...

Precioso encuentro.
Un abrazo.

Patty dijo...

Todas mis sonrisas para este post el día de hoy Nerea...... mencantóooo :* muaaaaaaaa

José Felipe dijo...

Muy lindo el poema.