Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

3 nov. 2014

Billete de ida



No vas a provocarme más heridas
ni más Cantábricos en las mejillas.

Tu nombre me da asco
cuando alguien lo pronuncia es vómito en mis oídos
lo escucho y se me llena la sangre de pieles de plátano
el amor se resbala dentro de mí
y se abre la cabeza.

No eres el cementerio donde quiero descansar
no me gusta tu frío
tu roca
tu piel
ni tus flores,
regálaselas a otra.

Qué mal mientes
pero no tan mal como abandonas
ni tan mal como quieres.

Te has cansado
otra vez.
Ya vuelves a tener la lengua fuera, me dan ganas de cortártela.

Me voy
a cualquier lugar sin espejos
donde las persianas no puedan bajarse
donde nadie hable de ti.

Me estoy yendo
pero de verdad
caminando hacia delante y no hacia atrás como cuando aún te quería.

Me estoy yendo sin que nadie me empuje.

Hoy me baño desnuda
en el charco de lágrimas que derramé hace mucho tiempo por ti.
Hoy me he encontrado
como se encuentra un billete de veinte en unos vaqueros,
qué suerte he tenido.

No voy a volver a ti:
he quemado el mapa.

4 comentarios:

Rafael dijo...

Parece una despedida.
Un abrazo.

Amapola Azzul dijo...

Bueno el mapa se ha quemado, esperemos que aún queden caminos sin incendios.
Un beso.

Patty dijo...

Un amor que te hace sentir ese odio...es mejor dejarlo ir sin apreciosa.... un besito Nerea :*

Leire dijo...

Siempre es bueno quemar el mapa, para eliminar tentaciones.

Un abrazo!