Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

21 abr. 2014

Tu magia y el invierno



Vacíame la luna en la cara.
Y que se derrame su falsa luz
por mi boca,
cuello,
tatuaje.

Hasta la cintura de la falda que llevo,
que no es falda
sino cortina que separa
la ventana de tus ojos
del paisaje de mis bragas.

Los vientos de tus manos
la levantan.
Vientos calientes,
delante de los que ponerse con
el pelo suelto y el ombligo al aire.

Vientos que no aparecen al doblar la esquina
pero te pillan igual de desprevenida;
vientos impredecibles,
que impresionan.

La montaña rusa cae en picado
y los gritos suben al cielo.
Llegan a la luna, la revientan,
y es entonces cuando me la vacías en la cara.
Me pringas de noche y de magia.

Disparas a los pies de diciembre
y le gritas que baile como julio.
Nos levanta de la hilera de sillas de plástico
y nos saca a la pista,
que ha pasado del gimnasio del instituto
al salón de casa.

Eres un extintor de inviernos,
de los trozos feos de los inviernos.
De las zonas quemadas,
inundadas
y derrumbadas
de los inviernos.
De las tuberías congeladas
y el cajón vacío de leña.

Enciendes un mechero,
me lo acercas tanto al corazón
que regresan las hogueras de San Juan.
Los fuegos artificiales
somos nosotros uniendo nuestros caos.

La comodidad,
los pies calientes,
el olor a hierbabuena
y el cuerpo tranquilo después del sexo
nacen de ti.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Recuerdo ahora, en primavera, esa magia tan sutil que desplegaste en el invierno y me digo: ¿por qué no también la empleas ahora para seducirme...?
Un abrazo y feliz semana.

Patty dijo...

Me encanta tu gran imaginación Nerea :* besosssssss