Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

8 abr. 2014

Séptima vida

Quedaremos en otra vida y
me llevarás a ese pueblo de pescadores
para comer sardinas y mirarnos vivir.

Veremos atardecer mientras
unos niños nos limpian el coche
a las puertas de un bar de playa.

Pararemos el tráfico de autobuses de turistas
para cruzar la pequeña carretera
que separa el aparcamiento y la pensión Andrés
donde haremos el amor sin dejar que el sueño
salga del banquillo.

Alquilaremos una barca azul y blanca,
nos quemaremos los hombros,
mudaremos de piel.
Mudaremos de habitación de alquiler.

Serpentearemos por arenas
llenas de colillas
y restos de bocadillo.

Saldremos por la noche.
Encenderemos hogueras clandestinas
-árdeme encima-
y también prenderemos fuego
a tablones de madera.
Ayudándonos de hojas de periódico
donde ya no hablan de nosotros.

Le robaremos la motocicleta
al chico que vende bebida en los bancos de piedra,
iremos a la montaña
y se la devolveremos.

Nos querremos tanto
que seremos el sol y la luna
en versión posible.

En otra vida.
En ésta no tienes cojones.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Es que en esa "séptima vida", hay tiempo y "valor" para todo.
Un abrazo y mi sonrisa.

Carina AG dijo...

En esta vida casi nadie tiene cojones y lo peor es que si nos dan otra, seguramente, seguiríamos sin tenerlos.