Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

15 ene. 2014

El autobús

Estudiantes de Fisioterapia.
Estudiantes de Historia del Arte.

Abuelas que siguen
'peleando fuerte'.
Abuelos que las miran
como si todavía fuera 1949.

Carritos de compra,
bolsas de papel,
cajas de cartón precintadas.

Adolescentes con faldas
de uniforme
de colegio privado.
Chicas con vestidos cortos
que se la juegan
cuando el viento dobla la esquina.

Bolsas de deporte
por las que asoman zapatillas de punta
para bailar ballet.

Actores con el guión en la mano.

Madres con merienda
para hijos que salen a las 6:30p.m
de la academia de inglés.

Miradas tristes.
Miradas alegres.
Miradas que desnudan.
Miradas que visten.

Miradas
que simplemente miran.

Miradas
que se quedan en el cristal
para que después venga otro
a llevárselas por delante
con otra mirada.

Miradas sin timbre,
en las que te cuelas
antes de que llegue
la próxima parada.

1 comentario:

Rafael dijo...

Y son esas miradas, que tanto guardan, las más elocuentes y llenos de amor y cariño.
Un abrazo.