Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

24 jul. 2013

Ganabas todas las partidas de póker

Yo dormía en el hotel de la cocina
y tú debajo de un puente en el salón.
Fumábamos cigarrillos
y algún que otro porro de poesía.
Dejábamos mensajes en el contestador.
Gritábamos desde el balcón
esperando que todos los edificios nos escucharan.

Volábamos al espacio exterior;
navegábamos en la ropa interior.
Todas las ventanas con cortinas descorridas
tenían vistas preciosas a una ciudad
que ya no escocía.
Conquistábamos mil primaveras cada noche.
Perdíamos la cuenta de las margaritas deshojadas
cuando empezábamos a sumar canciones.

Daba igual la marca del coche
si me llevaba hasta tu playa
y yo podía ahogarme en el oleaje de tu entrepierna.

Me sentaba en la cama
sin sábanas
tocando desnuda la guitarra,
pero con el corazón vestido de cosas bonitas
y el pecho sangrándome rimas.
Escribía cartas que sellaba a besos.
Me declaraba firmando en manteles
de restaurantes baratos de barrio.

Me abanicaba en los bancos del parque,
venían desconocidos a sentarse a mi lado
y a recogerme el pañuelo de lunares.
Después venías tú a secarme las lágrimas
-todas de felicidad, claro-
y a invitarme al teatro.

En mi insomnio había libros y sexo;
en el tuyo cervezas
y cuellos de mujeres que guardaban
los paquetes de tabaco y el dinero
en el escote.

Sudábamos en las noches de invierno,
resonábamos en el infierno de nuestras piernas.
Arrastraba mi lengua por la autopista
de tu espalda.

Para todas las fiestas
me vestía pensando
qué pantalones te gustaría quitarme esa vez.
Bebíamos y desnudábamos
rápido y lento.

Te pasaba el brazo por el hombro,
y de cintura para abajo teníamos
derecho a goce.

En las fotos de mi habitación
salías con acordes en la boca
y guías de viaje en la mirada.

Subía tu marea y ganabas
todas las partidas de póker.

2 comentarios:

Rafael dijo...

"...Juventud divino tesoro..."
Un abrazo y linda tarde.

Ilesin dijo...

Hermosas letras llenas de sensualidad y pasión.
Besos.