Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

3 jul. 2013

Estrofas con las que pagar la cuenta del bar

A ver cómo le digo yo ahora
al piloto que mi destino eres tú
y que tengo que aterrizar
entre tus rodillas.

A ver cómo le digo a este
vaso de tequila
que sólo tu lengua me calma la sed.
Le voy a romper el corazón al alcohol.

Madrid nos llama,
y su jungla de rock and roll.

Tendremos que buscarnos,
y encontrarnos,
en los mapas
antes de que le pinchen
las ruedas a la poesía.

Tendremos que besar la carretera
y gritar por la ventanilla
que la primavera ni se crea ni se destruye,
se canta.

Con la libreta a las espaldas
y los pantalones rotos
es como mejor se viaja.

Con mis manos llenas de tinta,
pulseras
y arañazos
es como mejor te viajo.

¡Estás tan bonito con Madrid de fondo
y sin pantalones!

La oscuridad está llena de luz
cuando hay gemidos rotos que
alumbran la habitación.
O cuando todavía quedan cerillas
para encender el cigarrillo de después.
De después de reinventar el amor
que se nos enfadaba en los bolsillos.

Si te quedas a dormir
se queda para siempre el arte
en las sábanas blancas.
Las musas te traen vestido,
pero si no te desnudo yo,
aquí no hay inspiración que valga
ni lienzo donde pintarte el paraíso.

Maletas hechas de estrofas
con las que pagar la cuenta del bar.
Con las que pagar las cervezas frías
que bebes mientras me miras escribir
al otro extremo de la barra.

Nadie sabe más de amor y desamor
que la barra de un bar.
Y sus baños.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Seguro que hasta dieron "la vuelta" al pago en especie con estas estrofas.
Un abrazo.

Forgotten words dijo...

Y es que definitivamente son bonitos y mágicos los bares ;)