Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

5 jun. 2014

Comunicado de abandono



Ha dicho “necesito estar solo”.
Vale, te dejo que te subas los gayumbos tranquilo,
yo bajo al chino a por algo de cenar
y ahora subo.
Ha añadido “un tiempo, unas semanas, unos meses”.
Necesito otras tetas
se leía perfectamente en los silencios
entre palabra y palabra.

Millones de calendarios
bailan delante de mis narices
con zapatos de tacón
y me clavan debajo de las uñas
las agujas de todos los tatuajes de Kronometrillo.

Los rotuladores rojos
con los que suelo tachar los días
me han escrito “muerta” en la frente
y en la puerta de mi pecho han puesto un letrero:
“desastre nuclear,
poneos a salvo,
que nadie se acerque”.

Duele como cuando tu compañero de pupitre
en segundo de preescolar
te rompe el dibujo que acabas de hacer.
Tienes ganas de afilar lápices
y buscar sus ojos como quien busca en las cabinas de teléfono
monedas para poder saldar la deuda con el camello
que vende en el callejón que hay detrás del ambulatorio.

Su mirada se ha vuelto sal en una herida abierta
vinagre en unos labios cortados
puerta de coche que te pilla los dedos.

Soy un jodido ratón
que se ha cruzado delante de un gato blanco
al que acaban de pisarle la cola.

La mecha era más corta de lo que pensaba.
La traca final ha sonado a deshora
demasiado cerca,
me están sangrando los oídos
como una gran fuente en mitad de un patio andaluz.

Se me ha derretido el alma,
es una vela que se ha quedado encendida
toda la noche
alumbrando a una pareja que folla.

Ahora me quemo con la cera ardiente
de mis propias entrañas.
Con las gotas de su saliva,
todavía mezclada con la mía,
que se pudre detrás de mis mejillas.

La ciudad está contaminada
con su aliento,
los edificios se deterioran
y se me caen encima.
Respirar cerca de él
me agujerea los pulmones.

Le arrancaría la lengua
para dársela a los perros,
pero no se merecen comida basura.

1 comentario:

Rafael dijo...

Versos protesta en un poema joven y fresco.
Un abrazo.