Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

14 dic. 2013

Sin mecheros ni cerillas

Entonces se abre el ascensor
y no sale nadie.
No hay nadie.

No hay nada.

Nada,
ni un cartel diciendo “volveré pronto”.
Ni poesía escrita con faltas
de ortografía entre los botones.
Ni siquiera niños saltando o sentados en el suelo.

Te asomas despacio,
miras dentro.
Sólo hay un espejo
con una cara manchada de rímel
y lágrimas.

¿A qué piso vas?
A ninguno, yo caigo en picado.

Hablas contigo misma,
que es peor que hablar sola.
Del tiempo.
No del sol ni de los nubarrones que había esta mañana,
sino del tiempo.
Del tiempo que hace
que no te despintan los labios.
Que no te levantan la falda.
Que no te rompen las medias
ni te preparan la cena
ni se enganchan a tu corazón.

Lees la propaganda del buzón:
pizza a domicilio,
restaurantes chinos,
juguetes caros para los hijos del siglo XXI.

Lees las facturas:
la luz ha subido –no necesita ascensor-,
pero a ti no te afecta porque vives a oscuras.
Sin velas.
Sin mecheros.
Sin cerillas.
Sin abrir los ojos.
Sin cuerpos desnudos
en llamas
en la otra frontera de la cama.

Con las bombillas destrozadas
por lanzar zapatos
las noches de fiesta que vuelves borracha

y echando de menos.

8 comentarios:

Rafael dijo...

Sí, "...echando de menos...", quizás a todo eso que antes, buscabas en ese recorrido que hiciste por tus versos.
Un abrazo.

Máximo Cano dijo...

Me gusta como lo cuentas. Puede ser muy real.
Volveré a leerte.
Saludos.

Elendilae dijo...

Demasiado real, y demasiado duro.

Piensa que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante.

Un besito

nerea garcia dijo...

Sin palabras, me has dejado sin palabras es tan perfecto todo lo que escribes... No se que decir, no es descriptible

Forgotten words dijo...

Y al terminar de leerlo algo se queda ahí en mi estomago, mientras mis ojos se resisten a ser enjuagados... nose se siente tan verdad, tan duro, tan sincero que es imposible que no traspase, que no llegue al cuerpo, se haga un sitio en el corazón, se pasee por la mente y se anude en el estomago...

Leire dijo...

Es como leer lo que yo escribiría si supiera hacerlo igual de bien que tú. Ojalá no todas las noches las vayamos a pasar así de solos.

Carmen Corral dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen Corral dijo...

me encanta tu blog, me alegra haberlo encontrado, todo lo que escribes me emociona
saludos