Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

17 dic. 2013

A estampidas

Desnúdate, que hace frío.
Y aúllale a mis lunares.

Somos fuego.
Y apunten y disparen.
Y al abordaje, pirata de ducha.

Qué fríos son los inviernos
sin besos a las puertas del teatro.
Qué tristes están las camas
que no se deshacen a estampidas.

Le hacemos la competencia
con gemidos
al camión de la basura.
A ver quién puede más.
Siempre se larga antes,
llevándose botellas de vino
mientras nosotros
vaciamos otra
y veraneamos en plena noche de diciembre.

Sin ropa.
Sin prisa.
Sin frío.
Sin ganas de parar.

Los vecinos
ponen notas en el ascensor:
quereros en silencio.
¡Cómo vamos a callarnos
si el amor es grito
y concierto!

Bésame
hasta dejarme afónica
la espalda.

Nos desabrochamos
los pantalones
en mitad de la avenida,
porque el amor guarro
es el más romántico.

Nos podemos besar más alto,
pero no más claro.
Ni más cerca.

La belleza
está en el interior
de la ropa interior.
Trasnochamos buscándola.

Escándalo de mordiscos
y arañazos
a la luz de la penumbra.

6 comentarios:

Rafael dijo...

Pasión y juventud se dan la mano.
Un abrazo.

Oski dijo...

Ponen carteles por pura envidia. Lo bonito que sería un portal con todas las casas en concierto sinfónico.

Salud.

Patty dijo...

Hasta los vecinos??? ainsss que bonito :*

Rita dijo...

Puf! Y lo que favorece el rubor de esas pasiones...

LAURA GUERRICO dijo...

Un disfrute de plenitud

saludos

Pitt Tristán dijo...

A pocos se concede el don de ser criatura y creador. Pocos tienen el don que tú posees, a esos les llamamos artistas.