Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

23 dic. 2013

Camisas remangadas

Suena un violín.
Un hombre toca al lado del museo.

El cielo está naranja y azul
sobre la cúpula de la iglesia.

Las antenas de las azoteas
suman los escalofríos que me debes.

En la tienda de muebles
compran mesas de madera
sobre las que se apoyarán
para escribir cartas de amor.

Hay vida en los balcones.
Vida que se asoma
para ver la vida
que corretea por debajo.

Taxis libres.
Anuncios de Lotería.
Mujeres con pañuelo al cuello.
Conductores de autobús
con camisa remangada.

Zapatos de tacón
envueltos para regalo.
Ropa recién sacada
de la tintorería.
Saludos de acera a acera.

Hora punta en los bares.
Futbolines.
Frío desterrado.
Chicas con el pelo recogido
pasan por la puerta del bingo;
luces rosas de neón,
contorno verde de ojos.

No nieva.

Semáforos en ámbar.
Que pasen los coches
y nos arrollen los miedos.

Alguien con bufanda
y guantes
se para delante
de una cabina telefónica
Tendrías que ver
cómo está la ciudad;
hay luces por todas partes,
pero el único brillo que me importa
es el de tus ojos.

3 comentarios:

Rafael dijo...

Versos urbanos en unas fechas especiales.
Un abrazo.

Elendilae dijo...

Luz en las alturas de sus ojos.

Acabo de volver de la calle, y no había tanta poesía como describes, pero sí que es verdad que se nota esa vida, esa algarabía, esa pre-fiesta que nos pone a todos un poco nerviosos.

Que no deje de importarte ese brillo que tanto te ilumina.

Feliz noche :)

LOBEZNA dijo...

Pasé a desearte muy Felices Fiestas. Un fuerte abrazo.