Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

8 oct. 2013

No sé si me fui o me llevaron

Ha vuelto
la gente bonita
a los autobuses.

Han vuelto los hombres
con traje y corbata
que se giran después de pasar por mi lado.

Han vuelto las flores a los jardines
del casco viejo.

Han vuelto las cervezas frías
en noches más frías todavía,
por fin.

Han vuelto los viajes en todoterreno,
las ruedas desgastadas,
los mapas del tesoro
con un montón de nombres
de casas rurales.

La niña de las coletas
saltando las escaleras de dos en dos
con la mochila rosa cerrada.

Han vuelto los pasos de cebra
desiertos a las tres de la madrugada;
mis pasos sobre charcos,
también la primavera que se me quemó
en verano.

Las medias negras,
las noches para romper esas medias,
los paquetes de cigarrillos
olvidados
en las paradas de autobús.

Ha vuelto la chica que se sienta
en el banco pintado
de la avenida
y finge leer mientras observa cómo
la vida la lee a ella.

Ha vuelto la sección
de objetos perdidos
llena de sonrisas vivas
que se les cayeron a los guitarristas
del metro.

Ha vuelto
el chico del acordeón
a la esquina de la plaza.

El bar donde una vez me invitaron
a tequila
y a orgasmos;
la paz del tráfico lleno de taxis,
los mensajes de amor en los tranvías,
la música de claxon sonando
en las carreteras en hora punta.

Han vuelto las dedicatorias
a la radio;
el roce de manos al coger
el mismo paquete de galletas.
Las noches de teatro,
las madrugadas de fuegos artificiales,
el confeti a los cumpleaños.

Ha vuelto el chico
de la bici verde.
Los libros de segunda mano.
El vecino de barba
que siempre me sujeta la puerta.
Ha vuelto el ascensor
hasta el séptimo
-cielo-.

El fin de semana improvisado.
Los besos en el monte.
Los arañazos en los folios.
El barro en las botas,
y el atardecer que se encondía
en las rosas de la entrada.

Ha vuelto
la señora de mechas rojas
a preguntarme qué tal me va la universidad,
si tengo novio,
si todavía me gusta el otoño,
si me sigo rompiendo.

Ha vuelto el paso ligero
para forzar un encuentro
al otro lado de la calle.

El mar de noche.
Cenar en los coches.
Los besos de puntillas.

En realidad todo esto no se fue nunca,
la que ha vuelto soy yo.

8 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Cuánto me alegro, un abrazo.

andré de ártabro dijo...

Como tu poema e bastante largo para no robarte protagonismo solo quiero decirte que el autobús también iba yo,
Saludos cordiales

Rafael dijo...

...Y ha vuelto de nuevo el otoño y yo he vuelto a seguir mi camino en esta etapa dorada.
Un abrazo.

Lapislazuli dijo...

En esa voragine, encontraste el camino de regreso
Un abrazo

Cobacho dijo...

Magnífico.

Elendilae dijo...

Bienvenida :)

Huele a otoño por aquí. Me voy a quedar en tus versos que me transmiten calma y alegría.

Un besito

Sara Darkvelvet dijo...

Me ha gustado mucho, mucho...
Un beso.

Lía! dijo...

Ha vuelto esa recreativa, practica y realista forma tuya de reflejar y retratar los regresos.

Un gusto pasar por tu casa de letras...
Bss