Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

10 sept. 2013

Hueles a vino y a estrofa

Pasan los aviones.
Nos ven desnudos tomando el sol
en lo más alto del edificio.

Sedientos de agua y rima.

Buscando el sol
y la quemadura de unos labios
en los hombros.
Entre lunar y lunar.

Sonido de llaves.

El amor ya no llama al timbre.
Ya no se deja los nudillos
en mi puerta de madera.
Ha puesto su propia cerradura;
a saber qué ha hecho con la segunda copia de las llaves.

Pero te escucho.
Te escucho y me da igual lo que el amor
haga conmigo y con mi felpudo.

Te voy a besar y vamos a estallar.
Vamos a volar por los aires.
Nos convertiremos en millones de diminutos trozos
de cuerpo y alma,
de rima y acordes,
que caerán sobre las atracciones de feria
donde otros también besan y revientan.

Reventar de amor,
qué ridículamente romántico.

La tarde es eterna.
Hueles a vino y a estrofa,
que es como huelen los poetas.
Sabes a todo eso
y a libro viejo.

¿Adónde irán las nubes?
Te las estás llevando, ¿verdad?
A todas ellas,
con todas sus formas y todo su blanco algodón.

Me he curado siempre las heridas
con nubes empapadas de alcohol.
Alguna vez escocía
y tú soplabas.

Después escribías.
Y cantabas.

4 comentarios:

Inma_Luna dijo...

Me gusta tu escritura, tu poesía y tu sentir.
Te he visto en otro blog y me he asomado.
Si quieres pasa por el mio y si te gusta podemos seguirnos.
Un saludo

andré de ártabro dijo...

¡Que pena , hace ya tanto tiempo que se me acabó la oportunidad de presentarme a la Academia General sel Aire ya solo puedo aspirar a ser felpudo en tu puerta.
Besos.

albert dijo...

beautiful blog kisses

Julio Serralde dijo...

me encantó. así deberíamos estar, siempre a reventar