Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

22 mar. 2014

Tu sombra

Tu sombra me ha cogido de la mano.
Lo ha hecho de repente,
ha venido por detrás y
ha entrelazado sus dedos de recuerdo
con los míos de presente.
Sigue aquí
bajo las luces de la noria.
Igual que tus pisadas con iniciales.

Al principio ha sido como
aguantar una cerilla encendida
hasta el final.
Qué daño.
Pero después se ha quedado el calor en
la palma de mi mano
y ahora ya no camino sola.

Me giro y tu sombra deja rastro.
No te imagines algo fluorescente.
Ojalá
y se enterasen todos de que
merodeas por aquí.
Es un rastro invisible
que veo cuando cierro los ojos
y te recuerdo sonriendo y diciéndome
vente conmigo.

En esta ciudad se escribió
poesía por primera vez
la noche en que maldecimos
a los asientos de delante
por no ser cama.
Y a los cargadores de móvil
por no ser condones.

Mientras todos levantaban la cabeza
para mirar los fuegos artificiales
yo la levantaba
para mirarte a ti.
Ellos miraban al cielo
pero se estaban perdiendo el espectáculo.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Una sombra alargada con una gran carga de nostalgia.
Un abrazo.

Patty dijo...

A veces hay entes de los cuales no nos podemos separar Nerea, están ahí pegaditos y nos siguen, pero el tiempo muchas veces lo cambia todo... solo es cuestión de esperar.

Besos linda :*