Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

1 sept. 2014

Todos mis sentidos





Perdí en una partida de cartas
la capacidad de besar.

Vendí mis labios a una dependienta de supermercado
y mi lengua a una trabajadora de Correos.

Regalé mi saliva a las plantas
del balcón de Azucena.

Vacié el verde de mis ojos
en los porros de marihuana
de los menores de edad que se escapan de casa.

Me arranqué las uñas pintadas de mis pies
para completar los pétalos
del jardín de rosas de Duncan Dhu.

Esnifé incontables gramos
de indiferencia y desinterés
para que dejaran de importarme los olores de las terrazas de los bares
a los que íbamos juntos
antes
-durante-
y después de follar contigo.

Clavé en mis oídos arpones para capturar ballenas
y ahora ninguna canción suena a recuerdo,
ahora no hay campanas repicando a la hora exacta en la que te fuiste
ahora no hay teléfonos
ni timbres
ni alarmas de incendio.
Ni siquiera hay silencios.

Le di mis pasos a un beduino
a cambio de un pañuelo para hacerme un torniquete en el pecho;
mis pisadas se pierden por el desierto
mientras mi sangre vuelve al sitio de donde te la llevaste chupando con pajita.

Me quemé las yemas de los dedos
borré mis huellas dactilares
después de tocarte la piel,
abandoné mi tacto en tu cuerpo
para siempre.

5 comentarios:

Rafael dijo...

No está mal para terminar el verano, aunque siempre es posible ver el otoño de una manera diferente.
Un abrazo y feliz semana.

HdeElena dijo...

Me siento identificada, me gusta mucho, admiro tu talento.

Patty dijo...

Esniféééé que chevere palabra, la pondré en mi diccionario Nerea.com.pe :*

Luis Salares dijo...

Tus sentidos están aquí, en el poema todos puestos con frescura y swing.

sombrasinhombre dijo...

Que grato descubrir