Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

29 jun. 2013

Tengo las piernas llenas de noches de verano

El acelerador está en las caderas;
el freno no existe.

Tiramos el despertador por la ventana.
La casa entera,
menos los sujetadores y los calzoncillos.

Tan desnudos.
Tan sin ropa.
Tan a punto de arreglarnos el uno al otro la piel.

Corre, que no llegamos a la fiesta
que el verano da en todas las azoteas.
Iluminaremos con mecheros -cuidado con arder antes de tiempo-.
Yo llevo las cervezas y los besos.
Tú pon la guitarra y busca trozos de primavera
para llenarme los bolsillos.

Los trenes que más me gusta perder
son los de la estación de otoño: van siempre mojados,
y para gotear ya estoy yo.
Y para secarme ya están tus copas de más.

Salto mortal en tu entrepierna.
Dulce agonía.
Séptimo cielo; octava maravilla.

Camino por la calle buscando una fachada blanca
donde fijar la mirada y carteles que digan
que el amor se me ha comido el corazón
y me ha mordido la lengua.
Buscando balcones llenos de flores donde los poemas se escriben solos.
Piso las rayas blancas de los pasos de cebra,
para negras ya tengo las medias. Y la tinta.

Nosotros cerramos los bares.
Por dentro.
La fiesta dura lo que dura el alcohol y las gargantas.
Y sigue con voces rotas: las mejores para dar las buenas noches.

Y mejores tardes.
No tardes, se calientan las cervezas.
O bébeme a mí.

Hay gente subiéndose en ascensores
sin la intención de meter mano.
Así nos va.
Se miran a los ojos a través del espejo; no hay alma que se desnude así.

Tengo las piernas llenas de noches de verano.
Busca.
Y de lunas.
Ojalá reventar la luna para ver de qué coño está llena.

3 comentarios:

Humberto Dib dijo...

No quiero pasar por adulador, pero logras una poesía sensual maravillosa, no solo que no dejas ni sombra de golpe bajo o palabra grosera, sino que las analogías y figuras son únicas. Me encantó.
Este blog merece ser más visitado, lejos...
Un abrazo.
HD

andré de ártabro dijo...

Ya no puedo pensar más ,solo está en mi memoria lo mucho que me gusta tirar el calzoncillo.
¡Quien puede comparar un tren con tu goteo, si estás tú sobra e AVE,
¡Calla calla no digas eso de los ascensores "que ya basante pienso yo en ello"!
Besos.

Rafael dijo...

Poco que decir, salvo disfrutar de la lectura de tus versos.
Un abrazo.