Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

10 jun. 2013

Me juego el sonido de las caracolas

Perdidos y deliciosamente borrachos
en un pueblecito mediterráneo,
donde el mar nos saca a bailar sin ropa
cada noche que nos cuesta dormir.

Entre trago y beso te digo
que cuentes conmigo.

Sabemos salado.
Las pinceladas de las olas
en tu espalda son un poema que hay que lamer
para apreciar la rima.

Mientras dejamos las huellas
de carcajadas y botellas vacías
sobre una isla de pisadas en zig zag
pienso que no hay nada más bonito
que compartir océano e inmensidad en una noche de verano.
Y desnudez.

Apostamos todo porque no tenemos nada que perder.
Nos jugamos las miradas;
las pieles muertas que reanimamos bajo lunas tan vacías
como nuestras botellas;
los brazos rodeando el cuello en el primer beso;
la primera canción que nos puso el grito en la madrugada;
las camas que nos pedirán 5 acordes más,
5 tragos,
5 orgasmos,
5 no-te-vayas-he-hecho-café.
Nos jugamos los papeles escritos colgados en ventanas abiertas
en días de vendaval.
Me juego el sonido de las caracolas que al oído
me tocan un blues a veces,
y otras me dicen "te lo dije".
Te dije que no te rendirías
y gastarías, a diario,
tantos besos como bolígrafos.
Te dije que valdría la pena
hacer fotos en blanco y negro
para darles color desde la cubierta de algún barco
al mismo tiempo que la piel se pone morena.
Y apetecible.

Cuando no puedo dormir,
me paso casi toda la noche
tumbada en la cama
con el brazo caído sobre el suelo
dibujando corazones invisibles
que sangran con tus iniciales dentro.

Le saco el dedo corazón al tiempo,
tacho todos los días del calendario de aquí al siglo que viene.
Ya no me asusta no saber adónde me llevan las vías.

Soy un tren, todos somos un tren,
y si me haces descarrilar con elegancia
me quedo para siempre.

Esta noche hay mar y besos,
y la parte trasera de tu furgoneta me parece un bonito destino.
Algún día escribiré mientras tú conduces.
En un abrir y cerrar de hojas
tendremos poesía y mapas.

8 comentarios:

Elendilae dijo...

"Si me haces descarrilar con elegancia me quedo para siempre", perfecto mensaje.

Tus poemas saben a verano y paz.

Un placer pasarse por aquí :)

Rafael dijo...

Me quedo con unos versos que reproduzco: "...Las pinceladas de las olas
en tu espalda son un poema que hay que lamer..."
Un abrazo en la tarde.

Patty dijo...

Que lindo :D besos :*

andré de ártabro dijo...

No se si preferiría ser tren o ser vías como quiera que fuese seguro que descarrilaría.
Estoy pergeñando Tender los raíles sobre las agrestes olas hasta el apacible Mare Nostrum y después que venga la galerna y que se lleve tren, pasageros y traviesas, quedar frente a ti a la orilla de la mar bravía.
Hoy puse una caracola en mi oído y solo sabía decir una y otra vez tu nombre.

Norma dijo...

Excelente. Excelente. Gracias.

María Isabel GS dijo...

"Soy un tren, todos somos un tren,
y si me haces descarrilar con elegancia
me quedo para siempre".

De entre todos los versos me quedo con este.

Es un poema que indudablemente sabe a esas noches de verano que parecen no tener fin, y eso es precioso.

Un saludo.

Forgotten words dijo...

No se que decir, esa es la única verdad...

Novocaina dijo...

"Soy un tren, todos somos un tren,
y si me haces descarrilar con elegancia
me quedo para siempre."


Hermoso (aunque me falten palabras)
como siempre

saludos