Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

21 feb. 2014

Alma libre, pero un poco a mi lado

No quiero compartir contigo
una casa
con habitación doble,
baño con dos esponjas
y sitios fijos en el sofá.

Ni una cocina
con trapos de colores
con dibujos de frutas
verduras
y animales que dan leche
o con los nombres de la semana.

No quiero un despertador
programado
-ni sin programar-
que primero suene para ti
y después para mí,
o al revés,
en la misma mesita.

No quiero copias de la misma llave.
No quiero lanzar monedas al aire
para ver quién baja a comprar el pan.

Quiero que me escribas
de noche
borracho
después de follarte a otra,
y que me digas
que el polvo no ha estado mal,
que te has corrido
pero que esa chica tampoco era yo
y eso te pone triste.

Quiero que un día me des por perdida,
y demostrarte que no es así.

Quiero que pienses en mí
antes de dormir,
de repente a las siete de la tarde,
o cuando te masturbas.

Quiero que seas alma libre,
pero un poco a mi lado.

3 comentarios:

Elendilae dijo...

Que no te escucha ningún hombre decir esto, que se apuntan todos a ser ese alma libre :P

Rafael dijo...

En el fondo hay algo muy importante que sí quiere tu protagonista compartir con el ser amado y es ese sentimiento que late en su alma por encima de muchas cosas, "supuestamente importantes", pero que ella deja en un segundo plano ante la intensidad de ese amor del "alma libre" que proclama.
Un abrazo y feliz fin de semana.

Rita dijo...

Un poco perro del hortelano, pero que coma y deje comer, dócil y amaestrado para que sepa quién es su dueño. Mola. Eso querría yo, sí.