Cada vez que pestañeas,
un poeta se enamora.
Cada sábado que vas a comprar el pan,
sin afeitar,
es una primavera
que puedo guardar dentro de
36 pestañeos y una fotografía.
Cada vez que te toco,
Madrid se estremece de celos.
Cada vez que escribo,
que te escribo,
se me
escapan cosquillas de los dedos
y las letras bailan un tango
que cualquier día te propongo
imitar sobre el colchón.
Edredón canalla que acentúa
tu desnudez
y me la pone en bandeja
con cada bostezo.
El libro que debería estar
en mi mesita de noche
son tus vértebras
tocando el piano de madrugada.
Mi barbilla necesita de tu saliva.
Y mis hombros.
Y mis clavículas.
Toda mi anatomía está igual.
6 comentarios:
Bonitos versos en esta prosa poética que nos dejas.
Un abrazo.
Dulces versos! que felicidad, y que feliz debe estar él por poder leerse entre tus líneas!
dulce.
un saludo.
Préstame tu atrapasueños!!! Un beso:)
Ohhhhh que sensualidad por Dios!!!! lindo poema ^^ muakk
Creo que nos das a todos un poco de envidia sana cada vez que te leemos :P
Que sigas disfrutando de su barba mucho tiempo más. :)
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