Vuelvo a casa caminando de puntillas, no vaya a ser que se despierten los poetas.

31 ene. 2013

Octava maravilla

Tu rock and roll me
quita el sueño.
Quien dice rock and roll
dice entrepierna.

Octava maravilla.
Arte hecho anatomía.
Dioses griegos personificados
en mitad de su cuerpo
rodeando lunares y cicatrices.

Las musas me sacan la lengua y
se burlan de mi inspiración.

Esta noche no busco rimas,
ni versos,
ni siquiera busco que estas letras
tengan sentido.

Mañana es domingo,
me va a saber a lunes.
O a martes.
Quizá me sepa a domingo.
Ya te contaré.

Lo de hablar está muy bien,
pero es el idioma de los besos y del tacto
el que droga el alma,
el que la revoluciona.

Tal vez lo mejor sea bajarle
el volumen
al mundo,
y dejar gritar a las caricias.

29 ene. 2013

Tus nudillos son el Himalaya

Escuchar tu guitarra supone
que se me derrame el sueño
por tus lunares.

De nada sirven
los bostezos ni los párpados pesados
cuando haces que las cuerdas
giman en contacto con tus
veteranos dedos.

Las tazas de té saben perfectamente
de lo que hablo, igual que la
cucharilla del café.
Tus dedos son como una primavera
irrumpiendo en el más angosto otoño.

Tienes unas manos que invitan a
dormir sobre ellas,
a pasar toda una vida rozándolas con
las pestañas.

El infinito que va desde tu muñeca
hasta la cutícula de tus uñas no tiene
nada que envidiar al Camino de Santiago.
Tus nudillos son el Himalaya más perfecto que he
visto en toda la anatomía humana.

En las palmas de tus manos, agrietadas
y llenas de una rutinaria prosa,
podría bañarme si supiera
cómo deshacerme de las bañeras.

Hay fuego en las
yemas de tus dedos.
Llamaradas en forma
de huellas dactilares
salen disparadas buscando el
final de mi ombligo,
buscando el principio de mis caderas.

Y los finales felices.


28 ene. 2013

Estabas escrito a boli

Esta noche he soñado contigo.
Pero no eras tú.
Eras un poema, con sus estrofas y
sus versos bonitos.

Estabas escrito a boli sobre la
servilleta de un bar.
Los mejores poemas se escriben sobre
las servilletas de los bares.
O sobre los manteles de papel.

Te he soñado, pero no he podido leerte.
Eras un poema precioso y no he podido leerte.

Me he despertado de madrugada
sujetando con fuerza un boli,
tampoco he podido escribirte.

La luna me ha golpeado de frente contra
la pared de mi habitación;
me ha quitado las libretas, los folios en blanco,
el papel de fumar.
Se ha llevado las letras con las que estabas escrito
y me ha deshecho la cama.
Esta cama solo se deshacía cuando
tu barba me cenaba.
Cuando estaba tu rima dándole
vida al azul de las sábanas.

Me ha dejado los enchufes desnudos,
el calendario en algún mes que no recuerdo haber vivido,
las zapatillas rotas debajo de la mesa,
y la papelera a rebosar de dudas.

27 ene. 2013

En mitad de la alfombra del comedor

Más de una madrugada abandonada
en mitad de la alfombra del comedor.

Más de un suspiro enredado
en las pulseras de hilo que
decoran su brazo y que nunca se quita.

Más de tres orgasmos por noche errante,
por tarde de enero, por invierno caduco.

Más de ocho canciones de rock
tiradas sobre unos hombros
que buscan los besos que se perdieron
en la última mudanza.

26 ene. 2013

El arte de fumar un cigarrillo

Entonces puedo comparar el azul de una mañana de invierno con una mirada de las suyas, de esas de despertar instintos devoradores. El corrector de textos del móvil no tiene ni idea de lo que quiero decirte, y yo tampoco -a veces-. Hay una fotografía decorando enero. Me sabe dulce y salada. Todo a la vez. Todo a la vez como solías hacerlo tú. El arte de fumar un cigarrillo subiendo las escaleras del hotel está al alcance de pocos. Estaba y está a tu alcance. Al alcance de la rima entre tu barba y tus tobillos, entre la delgadez de tu cordura y lo ancho de tus maletas. Maletas. Más de una, los destinos eran innumerables. Creo que esta madrugada nos tocaba Mürren, Suiza. A mí solo me hace falta una guitarra a la que tú le pongas las cuerdas en forma de saliva y empezar a tocarnos para convertirnos en nuestras melodías favoritas. Eres mi perfecta melodía, envuelta en un descaro oportuno y atractivo con el que me dan ganas de bordar mi ropa interior. Dibujo en el polvo que hay encima de los CDs un mapa de nuestro próximo futuro, lo hago con el dedo corazón, ese que te sacaba algunos fines de semana desde la ventanilla del autobús. Voy a dormir a plena luz del día, ignorando los ceniceros a rebosar, la cisterna del baño goteando, el avión estrellado en la otra punta del océano, y estas náuseas con forma de besos que me palpitan en los colchones. Sigues estando muy cerca, lo noto en mis labios cortados y en las puntas de mi pelo.

25 ene. 2013

Auténtica arma poética

El objetivo de mi cámara conoce el secreto que se esconde en cada uno de sus lunares, en cada una de las constelaciones que forman sus lunares. De verdad, su piel es un lienzo increíble. Me quedaría a vivir en el borde de sus antebrazos si pudiera. Me duermo apoyada en sus rodillas mientras miro al techo pensando en la suerte que tiene mi lengua por poder humedecer sus caderas. Por mucho que busque, por mucho que indague y busque, jamás encontraré nada parecido a la belleza de sus dedos llenos de pintura dibujando una espiral invisible rodeando mis muslos. La distancia entre su barba y mis pestañas es solo de una película, o de un zumo de naranja a medio exprimir, o de un "buenos días, bonita", o de un rugido oportuno. Le adoro cuando me mete los goles por la escuadra, o por el cartabón. Sin duda, es el hombre perfecto para sacudirme las legañas y los bostezos a golpe de orgasmos en cada amanecer. Apagamos los despertadores y las alarmas de los móviles con tintineantes miradas que invitan al desnudo. Sabe convertirnos en auténtica arma poética.

24 ene. 2013

Las horas no entienden de mordiscos

Habitamos en mundos oníricos envueltos en sábanas blancas, rojas y negras. Nos movemos casi a cámara lenta  entre colchones, cojines y almohadas. Encima de las estanterías dejamos olvidadas las medias y los calzoncillos. Ropas interiores olvidadizas y muy decorativas. Los marcos de las fotografías nos sacan la lengua envidiosos por ser nosotros, y no ellos, los que recuadran la escena perfecta. Un atardecer a plena mañana. Un amanecer rugiendo a las tres de la madrugada sobre una barba insomne. Aderezamos el invierno con toques de calor propios de un agosto pegajoso y precioso. Este mes de enero nos pide a golpe de viento unos cuantos grados más. Buscamos el sudor en las mantas del sofá, en baños de agua hirviendo, en desnudeces compartidas. Compartimos suspiros, estribillos, uñas rotas, sueños y desvelos. De las agujas de los relojes se nos descuelgan carcajadas, el tic-tac nos suena lejano, las horas no entienden de mordiscos. Ni de habitaciones con olor a sexo.

23 ene. 2013

Whisky barato de doce años y veintiséis primaveras

Toda su espalda es un espejo en el que se reflejan mis uñas en forma de arañazos. Tiene el espíritu de una fiera indomable que atraviesa infinitas escarpadas con el pecho lleno de oxígeno y el alma anárquica y libre.

La mejor recompensa es llegar a sus hombros recorriendo pendientes prolongadas de deseo. Sus brazos tienen el tacto de lo desconocido. De lo desconocido, atractivo y tentador. Pedaleo en sus costillas con todas mis fuerzas; mis indestructibles, decididas e imperecederas fuerzas. No necesito más energía que la de su cuello entre mi mandíbula. Debajo de su ropa interior se esconde la mejor de las tormentas. 

Tarda en llegar la calma. Y que tarde lo que quiera. Nos inventamos un nuevo acorde lleno de lienzos, pinceles por el suelo, restos de madera bajo la mesa de la cocina, y whisky barato de doce años y veintiséis primaveras. 

22 ene. 2013

La ropa, menudo invento

Es capaz de dejarme con la boca abierta con tan solo mirarme fijamente y decirme que el cielo nunca será tan salvaje como mis dientes atravesando sus clavículas. Muchos sabréis de lo que hablo. Es ver esa melena suya haciéndole sombra a todas las farolas encendidas de la calle y empezar a notar cómo me sobra la ropa. La ropa, menudo invento. Ni las nubes encabritando la oscuridad de los cielos nocturnos pueden compararse a todo el poema que supone su silueta en colores atravesando el pasillo de casa, vagando desnudo y besable. Nunca tendré demasiado vista su barba, ni demasiado sentida. Tiene plaza de aparcamiento propia en la zona occidental de mis muslos. Occidental para mí. Oriental para él. Si escucharais sus gemidos cada vez que se cuela entre mis rodillas, los elegiríais como banda sonora y muchos os pelearíais por poner sus gritos de tono de llamada. Soy suya. Suya. No es determinante posesivo. Soy suya, y él es mío. Nos somos. Sin más.

21 ene. 2013

Ático orientado a todos tus puntos cardinales

Hoy me apetece escribir con el bolígrafo de tinta verde. Hace sol, y la librería de debajo de casa está llena de gente, creo que ha venido un famoso escritor a firmar su nuevo libro. Yo miro por la ventana para ver si apareces de una vez montado en tu todoterreno negro lleno de barro y te decides a subirme dos barras de pan y el CD de los Creedence que me prometiste. La verdad es que no tengo prisa, pero el arroz a la cubana está empezando a enfriarse. Va a ser una putada volver a encender el fuego para recalentarlo.

La televisión está apagada. No me interesa nada de lo que puedan decir en las noticias del mediodía, ya tengo suficiente con la corrupción de la espuma de la bañera. Ayer colgué una nueva fotografía en la habitación de la ventana rota. Cuando hace demasiado viento se vuelan todas, es la forma que tiene la naturaleza de decirme que tengo que viajar más, que la vida nómada es para lo que he nacido. Creo que me voy a comprar una caravana y venderé este ático orientado a todos tus puntos cardinales. Creo que también venderé tu recuerdo, y tus camisas las cambiaré por alfombras en un mercadillo de cualquier playa.

Resulta que tu huida no me está sentando nada mal.

20 ene. 2013

El edificio más bohemio del mundo

Es increíble cómo besa en las madrugadas de enero; cómo se deja llevar por ese deseo imparable que aparece cada vez que nos tenemos a dos centímetros de distancia. Luce una lujuria incansable, sabia y duradera que comparte conmigo y con mis fríos. Sale de noche de casa, y atraviesa media ciudad entre rock and roll, cervezas y marihuana. Las barras de los bares más oscuros se pelean por sus codos. Vaqueros desgastados, camisas medio abrochadas, cigarrillos liados, miradas perdidas que se encuentran en el portal del edificio más bohemio del mundo. Colgamos las fotografías, y los garabatos, con pinzas de tender la ropa. Son pinzas de madera, normales. Como tú y como yo. Normales, pero tan interesantes como raras. 

19 ene. 2013

Voy a vivirte

Existe un mundo de escalofríos calmados a besos al que es muy fácil acostumbrarse. Existe un rock and roll para cada noche, incluso uno diferente para cada despedida; pero los que más me gustan son los que definen orgasmos. Aquel orgasmo del 86, con un Chuck Berry excelente de fondo. Sigo escribiendo porque todavía queda oxígeno llenando mis pulmones. Cuando un corazón late con fuerza, no queda más remedio que vivir. 
Vivir a lo grande.
Dejarse llevar por un presente improvisado, aventurero y fugaz, como las estrellas que vemos cada verano tumbados en las espaldas y los hombros de los montes.
De tanto pelear con la madrugada y la soledad de las sábanas rojas, acabo pensando en lo que me conviene. ¿Por qué esperar? Voy a coger el primer tren de la mañana, voy a ir a comerte las auroras boreales, los inviernos, las azoteas blancas, la ropa tendida, los viajes sin mapa, los imanes de la nevera, el gemido de cada orgasmo.
Voy a actuar.
Voy a vivir.
Voy a vivirte.

18 ene. 2013

Esta guerra me pertenece

Parece como si todavía tuviera la huella de tu indomable cuerpo sobre mi piel. Como si pudiera sentir tus pupilas puestas en el vértice de mis costillas aun con la luz apagada. Me siento a gusto jugando a que no te has ido. No todavía. Sigues entre los papeles arrugados de mi escritorio, removiéndolos y ordenándolos en un caos propio de tus musas. Continúas enredándote en la tinta negra de mi bolígrafo, tinta insatisfecha que nunca deja de brotar, como mis insomnios. Puedo arrancar el motor de una indiferencia fingida, y aparentar que no me afecta que hayas dejado de ser una totalidad para convertirte en medio suspiro. Puedo inventarme una batalla ganada con los cristales rotos del espejo donde no he dejado de mirarme, pero los vestigios están afilados. Puedo desabotonarme el miedo, quitarme su blusa, y mirarte fijamente mientras te digo "amigo, esta guerra me pertenece".

16 ene. 2013

Séptimo cielo

Tu boca; tu insaciable, maravillosa, llamativa, atractiva, sedienta y tentadora boca. Me quedo, en silencio, mirándola fijamente. Intentando descifrar el secreto de su magia conmigo, de sus poderes de hipnosis conmigo. Quiero desenmascararla y dejarla morir de vergüenza ante el público -que es mi piel- cuando revele su truco: ese as bajo la manga de la camisa de cuadros o bajo los calzoncillos negro tizón. 
La barba que rodea tu boca es fugitiva y encantadora. Es tan bonita como la piel de porcelana de las niñas que juegan con zapatos de tacón, carmín rojo, y bailan un tango con la infancia. Ellas no lo saben, pero las mismas que hoy dicen que besar a un niño da asco, mendigarán mordiscos en taxis compartidos, o desearán que el ascensor que las sube al cuarto piso las lleve al séptimo cielo en cualquier hotel.
Desde que llegaste he abandonado mi libro para dormir. Ahora te leo los orgasmos en cada uno de tus tatuajes.

15 ene. 2013

Todo es salvaje

Pienso.
Pienso porque no tengo tus cuadros llenando mis paredes; mis blancas, perdidas y tristes paredes.
Yo quiero que toques la guitarra para que me desperece a gusto cada mañana; que se nos haga de día, o de noche, mientras nos comemos el alma. Se está nublando el cielo y mis pupilas. Se me queda grande la cama, las mantas y la alfombrilla del baño. Es eternidad lo que baña los azulejos de mi presente. Tenemos que hacer algo.
Tenemos que salvarnos.
Queda un vacío y medio en los cajones de la mesita de noche, esos que pintaste de futuros inciertos. Inciertos, pero salvajes. Todo es salvaje, y a nosotros nos salen colmillos y garras. Aullamos y danzamos dando zarpazos en espaldas y pechos. Me estoy sujetando como puedo a este gris que quiere convertirse en negro.
Quiere, pero no le dejo.

13 ene. 2013

Aires de pintor inspirado

Libertad es una montaña por la que peregrinan tus pisadas.
Libertad es una espalda llena de arañazos con tu nombre.
Cervezas de madrugada nos salvan del sueño con espirales de gruñidos salvajes. Eres salvaje.
Eres mi salvaje.
Una tarde cualquiera, no me acuerdo del mes -solo sé que hacía calor-, viniste con tus aires de pintor inspirado a untarme el alma de pinceladas vagabundas con forma de miradas y caricias frías. Hoy, como el primer día, sigo pendiente de la magia de tu barba y de esa forma que tiene de enrojecerme el ombligo. Todavía funciona el tocadiscos, y en mañanas de sol como esta, me da por poner uno de los vinilos que me regalaste y vestirme solo con calcetines de rayas hasta las rodillas y tu camiseta gris agujereada por todas partes. La hora de la comida siempre es la hora en la que nos sobra hasta la piel, y únicamente nos queda la bañera llena de espuma, mil velas de rock'n roll y tu melena mojada haciéndole compañía a la mía.

12 ene. 2013

Me hace bien leerte

Tengo tu voz grabada en mi mente
como quien sujeta la lista de la compra
con un imán en la nevera, seguro de
que no se va a caer.

Recuerdo perfectamente el camino
que va de mi casa a la tuya.
Lo recuerdo como ese pirata
que memoriza con precisión
el mapa que le guiará hasta el cofre
del tesoro.

Es bonito amanecer a oscuras en
una habitación desconocida,
despertando a golpe de besos con barba
y melenas largas sobre mi espalda.

Hago de tu guitarra mi banda sonora favorita.

No ha habido cafés.
El desayuno ha sido un par de orgasmos
y persianas subidas gritando por la ventana.

Me hace bien
leerte
con la suavidad de mis piernas.

6 ene. 2013

Del tirón desde el ático al portal

Es domingo. 
No un domingo cualquiera. 
Es el domingo en el que amanezco con tu 
melena decorando la almohada.
Me gustas cuando te despiertas y tu 
barba todavía acaricia mis hombros sin imaginar
que nos vamos a pasar así el resto del día.
Los aviones pasan. Nos da igual. 
Nosotros cogimos el nuestro y aquí estamos:
pendientes de que no queme demasiado el café
o de que se nos arruguen debidamente las sábanas.
Somos fuertes y se lo demostramos a los cajones de 
la mesita de noche. A los papeles donde te escribo esto.
A Joaquín Sabina que nos dice que siguiendo la
voz del instinto se lanza a buscar.
A los edificios que nos ven desperezarnos al otro lado
de la calle. A los ascensores que van del tirón desde
el ático al portal. A los bares que nos hacen 
cosquillas de madrugada con cervezas y 
luces de neón. 
Tengo las manos en celo. 
Los árboles se denudaron hace estación y media.
Somos océano. Y también duchas de agua caliente.
La madrugada lleva el nombre de tus onomatopeyas. 
Quédate esta noche porque no sabré despertarme
mañana sin los besos que le debes a mis costillas.

5 ene. 2013

Quien dice cigarrillos dice colchones

Silvo mirando a la luna con
la camiseta del pijama puesta.
No hace frío, el invierno no existe
cuando compartes cigarrillos con mis ceniceros.
Quien dice cigarrillos dice colchones,
y quien dice mis ceniceros dice mis caderas.

Deliran mis uñas.

Hay un puente entre la noche y el amanecer que es
una putada cruzar sin tus orgasmos.
Da gusto oír rugir tu mirada posada
sobre mis labios.
Nunca me gustaron los hoteles
para ver llover.
Besar detrás de un cristal alquilado
no tiene gracia.

3 ene. 2013

Eco en la mirada

Tiene la voz grabe, y un eco
en la mirada donde cabe el verde
de mis parpadeos.

Cuando sonríe, el mundo se lleva
la mano a la boca y piensa:
"joder, qué suerte tener a este tío paseando
por mis caderas".

No usa pijama,
y qué bien le sienta la
desnudez vestida de invierno.
Diciembre se queda embobado
al verle.
Y yo también.

Prefiero verle amanecer a contar
estrellas.

Su ombligo tiene forma de
puesta de sol desde el sofá.
O desde la mesa de la cocina.

Es él.
Y está en mi cama.